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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Vitaminazo al sol: por qué los días grises no te dejan sin D y cuándo sí hay que mirar los análisis

Las jornadas con el cielo tapado bajan la radiación, pero el cuerpo tiene reservas. Un especialista marcó qué grupos tienen que controlar sus niveles y por qué suplementar sin control puede ser un problema.

ML
Marcos LudueñaTurismo · · 3 min de lectura
Vitaminazo al sol: por qué los días grises no te dejan sin D y cuándo sí hay que mirar los análisis

Arrancamos con la ocupación hotelera del fin de semana largo: en la mayoría de los destinos de la Argentina y la región las reservas promedian entre el 70 y el 85 por ciento, con buena demanda en destinos de nieve, termas y sierras. El pronóstico para sábado y domingo anticipa jornadas frescas, con cielo parcialmente nublado y algunas lluvias aisladas en el centro del país. Panorama ideal para quedarse adentro, pero ojo: el organismo no se ocupa solo.

Las nubes filtran, pero no borran

La vitamina D se fabrica en la piel cuando recibe radiación ultravioleta B. También se la puede sumar por la comida, aunque la síntesis al sol sigue siendo la fuente principal para casi todos. Las nubes filtran parte de esa radiación, pero no la cortan del todo. Por eso, una semana de cielo encapotado no implica, necesariamente, que los niveles se vayan al piso.

A eso se le suma algo clave: el cuerpo guarda reservas que amortizan estos cambios. Si la comparamos con la misma fecha del año pasado, la diferencia para una persona sana suele ser marginal, según repasó Ramiro Heredia, médico especialista en medicina interna de la Universidad de Buenos Aires.

“Los adultos sanos no deberían tomar suplementos sin indicación profesional. No existe una recomendación general de suplementación para adultos sanos sin deficiencia documentada.”Ramiro Heredia, especialista en medicina interna (UBA)

Quiénes sí tienen que prestar atención

  • Adultos mayores, por la menor capacidad de síntesis en la piel.
  • Personas con obesidad, donde la vitamina queda más retenida en el tejido graso.
  • Pacientes con enfermedad celíaca, por problemas de absorción.
  • Quien se hizo una cirugía bariátrica o atravesó internaciones o cuadros críticos.
  • Personas con antecedentes de osteoporosis o fracturas.

En esos casos, la decisión de pedir un análisis y armar un plan depende de la consulta médica. Para el resto, la indicación es clara y directa: no suplementar por las dudas.

Y ojo con pasarse de rosca. El consumo desmedido de vitamina D puede generar toxicidad, elevar el calcio en sangre y comprometer la función renal. De más también es malo.

Para qué sirve y de dónde sacarla

La vitamina D cumple un rol central en la absorción de calcio y fósforo, los minerales que sostienen los huesos. Cuando falta, puede causar osteomalacia en adultos, fragilidad ósea y más riesgo de fracturas; en los chicos, una carencia marcada puede derivar en raquitismo. También participa en el funcionamiento muscular y en la regulación del sistema inmune.

En la mesa, los huevos, los pescados grasos como el salmón y la caballa, y los yogures fortificados suman su granito de arena. Ahora, si ya hay deficiencia diagnosticada, la dieta sola suele no alcanzar y hace falta un plan médico.

Para cerrar la nota con el broche de oro gastronómico: si andás por Buenos Aires y necesitás un lugar para parar a comer con el cuerpo a punto después de un día gris, el restaurant Casa Cavia, en Palermo, ofrece un menú de pasos con opciones de pescado graso y huevos que van como anillo al dedo para sumar vitamina D en serio, aunque, claro, sin pasarse de rosca con los suplementos.

ML
Marcos LudueñaTurismo

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