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Punto Serrano

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Una propuesta tan tentadora como imposible: retroceder veinte años en los Cines Verdi

La película animada de Mamoru Hosoda regresa a Madrid y Barcelona con una función única en versión original subtitulada, como parte del ciclo Anime Day.

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Claudia BustosEspectáculos · · 3 min de lectura
Una propuesta tan tentadora como imposible: retroceder veinte años en los Cines Verdi

Confieso algo sin pudor: si me ofrecieran saltar en el tiempo, no iría a resolver ningún acertijo histórico ni a sacarme la lotería con información privilegiada. Iría directamente a una sala de cine a ver esta peli en pantalla grande, como toca. La chica que saltaba a través del tiempo vuelve a los Cines Verdi de Madrid y Barcelona el viernes 2 de octubre de 2026 a las 22:30, en versión original con subtítulos, dentro del ciclo Anime Day que esas salas vienen desarrollando desde este año. Una sola función. A las diez y media de la noche. Como si el destino quisiera ponernos a prueba.

Selecta Visión, que en Argentina conocemos bien porque lleva décadas distribuyendo animación japonesa con paciencia de orfebre, vuelve a empujar esta historia hacia la pantalla grande. ¿El motivo? Se cumplen veinte años del estreno en Japón, allá por 2006. Veinte. La edad en la que uno todavía cree que puede modificarlo todo con un poco de voluntad y algo de ingenio. Justo lo que hace la protagonista cuando descubre que puede rebobinar su propia jornada.

De Digimon al salto temporal

Mamoru Hosoda llega a esta película con un currícululm curioso: pasó por series tan diversas como Digimon, One Piece y Samurai Champloo. Después de esos trabajos, se sentó a contar algo más íntimo: lo que pasa cuando una chica de secundaria descubre que tiene la capacidad de retroceder en el tiempo y, como cualquier adolescente con un superpoder nuevo, empieza a usarlo para salvar exámenes, repetir bromas y mejorar resultados.

  • Al principio todo parece un juego: la protagonista aprovecha los saltos para resolver pequeños líos cotidianos y repetir escenas hasta conseguir lo que quiere.
  • Después aparece el límite: los viajes temporales no son infinitos y cada salto gastado deja una marca.
  • Entonces la historia cambia de tono: ya no se trata de salvar el día, sino de entender qué hacer con lo poco que queda.
  • El conflicto central pasa por los afectos, las decisiones y el peso de hacerse cargo de lo que uno provoca en los demás.

La película cruza ciencia ficción con drama romántico adolescente sin pedir permiso, algo que Hosoda maneja con oficio. Animada por el estudio Madhouse, no es solo un capricho nostálgico para fans del anime: es un relato sobre crecer, sobre equivocarse y sobre lo caro que sale usar un atajo cuando no se sabe cuál es el precio. La versión original con subtítulos permite además apreciar el trabajo de voz original, detalle que en anime pesa más de lo que parece.

Vale la entrada

Mi veredicto: vale la entrada. No por la rareza ni por el aniversario, sino porque se trata de una historia que todavía se sostiene veinte años después y que merece verse en butaca, con la pantalla grande haciendo lo suyo. Si andás por Madrid o Barcelona ese viernes, ya sabés. Las entradas están disponibles en la web de los Cines Verdi.

Y un elogio merecido para el equipo de programación de los Cines Verdi, que viene construyendo un ciclo de anime con cabeza, sin apelar a la módilla del blockbuster. Cuidar la animación japonesa en salas independientes es un acto de militancia cultural que, en estos tiempos, vale más que cualquier salto temporal.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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