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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Punto Serrano

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Treinta y seis invitados, un civil en San Isidro y la boda que Julieta Prandi ya vivía hace rato

La conductora y Emanuel Ortega formalizaron una relación que arrastra cinco años y que nació entre mensajes de Instagram y la pandemia. Ella fue de seda blanca, él revisó el placard y el pronóstico. Acá, los detalles que dieron al salir del Registro.

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Claudia BustosEspectáculos · · 3 min de lectura
Treinta y seis invitados, un civil en San Isidro y la boda que Julieta Prandi ya vivía hace rato

Hay bodas que nacen con quinientos invitados, playlist de DJ y vals incluido. Y hay bodas como la de Julieta Prandi y Emanuel Ortega, que se resolvieron en un civil de San Isidro con 36 personas, un traje de seda blanco y un llamado de último momento. La diferencia es que esta última no necesita grandes puesta en escena: ya tenía cinco años de convivencia y una familia ensamblada como scenery. Lo de ayer fue, básicamente, ponerle el sello a una historia que ya estaba escrita.

El trámite, el símbolo y la frase de ella

Al salir del Registro, la conductora dejó en claro que la firma no le cambió la vida pero sí le llenó el alma. Es más un símbolo, no nos cambiaba nada porque nosotros elegimos estar juntos. Vivimos juntos hace tiempo, dijo Prandi, como quien justifica por qué la fiesta fue chica y los avisos, exprés. Y agregó, con esa honestidad que a veces se agradece: Si se quiere, yo soy más romántica y era mi sueño casarme. Punto para Julieta, que se asume cursi sin pedir permiso.

Quien también habló fue Emanuel, y confirmó lo que algunas fans sospechaban: la propuesta fue de él. Agradeció el cariño recibido y se mostró cómodo con un trámite que, por lo bajo, le saca un peso de encima. Se casaron un martes 15 de septiembre, lejos del calendario de las revistas, y eso, tratándose del hijo de Palito Ortega, tiene su mérito.

Quiénes estuvieron y por qué la lista fue corta

El dato colorido del día lo aportó la propia Prandi: los invitados recibieron el aviso con poca anticipación porque la idea era armar una reunión chica y en familia. Entre los 36 presentes se contó nada menos que Palito Ortega y Evangelina Salazar, los padres del músico, más Martín Ortega, el hermano del novio. O sea, la familia del cantante completo y el círculo íntimo de ella. Ni ex, ni producteurs, ni sponsors varios.

La conductora aclaró que no hubo despedida de soltera y adelantó que hay luna de miel en carpeta, aunque sin destino ni fecha confirmados. Imagino que primero dejaron pasar el aluvión de mensajes y después empiezan a mirar pasajes. Vale la conducta: casarse en silencio y después contarlo con calma es un arte que no todos dominan.

Cómo se vistieron y por qué el look fue personal

  • Julieta eligió un conjunto de seda blanco, con blazer amplio y top del mismo color. No lo encargó a ningún diseñador.
  • Sí mandó a preparar el ramo, el único detalle que tercerizó.
  • Usó unos aros azules que le regaló una amiga, detalle que ella misma destacó al salir.
  • Emanuel, más práctico, resolvió su look después de mirar el pronóstico del tiempo y revisar qué tenía en el placard.

Como detalle final, vale la pena rescatar a alguien que pasó inadvertido en la cobertura y que merece su minuto: Evangelina Salazar, la madre del novio, fue de las pocas figuras de peso mediático presente y se mantuvo en un segundo plano absoluto, sin declaraciones ni poses para la cámara. En una boda así, donde la marquesina la manejaron otros, esa discreción tiene su propio mérito. Aplausos para Evangelina, que a los 80 y tantos sigue sabiendo cuándo hay que hablar y cuándo hay que callar.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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