El Coyote se cansó de perder contra el Correcaminos y ahora quiere litigar: llega Coyote vs. Acme, la mezcla más insólita del año
Una película que junta al dibujito más goleado de la historia con un abogado humano interpretado por Will Forte. Animación con actores reales, juicio de por medio y la pregunta del millón: alguien le gana un juicio a una fábrica de dinamita? Acá la respuesta, con spoilers cero y muchas risas.

Acabo de salir del cine y todavía me duelen los huesos de tanto reirme, pero aclaro: no me reí con la película, me reí con la película. Coyote vs. Acme es la cinta que muchos esperábamos sin saber que la esperábamos. Sí, el Coyote, el de toda la vida, el que lleva décadas comprando dinamita en la Acme y estampándose contra un paredón, ahora decide hacer lo que cualquier acreedor enojado haría: ir a juicio.
La idea es tan ridícula que funciona. El bicho ese que cayó por el cañón del coyote unas quinientas veces demanda a la empresa que le vendió los productos. Lo acompaña, en el papel de abogado defensor, Will Forte, un actor que tiene esa cara de tipo que sabe que el caso es una locura y lo va a igual defender. Forte compone a un personaje humano con el que el Coyote establece un vínculo genuino, casi improbable: uno vive en dos dimensiones y el otro, claramente, en la realidad más gris.
Una fórmula que ya tiene pedigree
Digo que tiene pedigree porque mezclar dibujitos con gente de carne y hueso no es ninguna novedad. Space Jam lo hizo con Michael Jordan y con resultados… bueno, Space Jam y sus cosas. Después vino Looney Tunes: De nuevo en acción, que también metió actores reales en el mismo gallinero. Lo que cambia acá es el ángulo: ya no se trata de salvar el mundo ni de ganar un partido de baloncesto, sino de cobrar una indemnización. El conflicto bajó del cielo al estrado, y eso le da a la historia otro aire.
La estructura toma la lógica de los cortos originales - plan, obstáculo, fracaso - y la estira durante más de noventa minutos. Cada intento del Coyote por demostrar su teoría es también el motor de la historia. No se detiene nunca. Y cuando parece que va a frenar para el descanso, sale corriendo otra vez con un artefacto nuevo.
- El Coyote descubre que hay un caso judicial en el que nadie piensa en él, y ahí se prende.
- Will Forte interpreta al letrado asignado por la Acme, un tipo que carga con más frustraciones que su propio cliente.
- La película alterna planos animados con secuencias con actores, y el truco no se nota nunca.
- El ritmo combina los gags slapstick puros con el humor más seco de las idas y vueltas en el juzgado.
- El cierre deja abierta la posibilidad de una secuela que, ojo, tampoco nadie pidió pero todos queremos.
Lo que más me enganchó, y acá viene el elogio escondido que suelo dejar para estas notas, es la laburo del actor que hace de juez. Nunca lo nombran en los afiches, su nombre no suena en ninguna marquesina, pero sostiene cada escena del tercer acto con una seriedad impostada que es lo mejor del filme. Cada vez que interviene, el se olvida de los chistes y se concentra en su cara de cansado crónico. Es, sin exagerar, el MVP de la función. Vale la entrada completa.
El veredicto final
Coyote vs. Acme no reinventa la rueda, pero le infla un globo en la cara y le pone un mazo en el camino. Es la película justa para quien extraña las zancadillas del Coyote y, de paso, quiere ver un juicio donde la evidencia clave es un yunque. Con Forte como ancla y un elenco de doblaje muy bien elegido, la cinta cumple con lo que promete y se banca más de noventa minutos sin arrastrarse. ¿Recomendable? Totalmente. ¿Para toda la familia? Casi. ¿Para quien se perdió la saga de los Looney Tunes? Más todavía, porque es un buen punto de partida.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

SPINA Studio anuncia Phase Zero, un survival horror retro inspirado en los clásicos de los ‘90

Flórez en el Colón: cuando el tenor deja la lira y agarra la guitarra

Habrá temporada 2 de ‘El Eternauta’, aunque Ricardo Darín dio una mala noticia
