Scola y aquella noche en Estambul: 37 puntos que todavía nadie pudo igualar
El 7 de septiembre de 2010, en el Mundial de Turquía, el ala pivote argentino firmó la actuación individual más grande de un jugador nacional en la historia de los Mundiales. Brasil, Popovich en las tribunas y una victoria 93-89 que cambió el destino del torneo.

Lo vi muchas veces en mi vida y puedo jurar que aquella noche Luis Scola jugó en otra dimensión. El 7 de septiembre de 2010, en el estadio Sinan Erdem de Estambul, el ala pivote argentino convirtió 37 puntos ante Brasil, en la victoria por 93-89 que terminó marcando el rumbo del Mundial de Turquía. Es, hasta hoy, la marca más alta de un jugador argentino en una Copa del Mundo. Quince años después, nadie la tocó.
Minuto 37: cuando el partido se rompió
El partido venía parejo y la cosa se empezaba a complicar. Hasta que apareció el que siempre aparece. En los últimos tres minutos, Scola metió diez puntos consecutivos para sentenciar el resultado. Fabricó cada lanzamiento en el poste bajo, con esos movimientos de pies que parecían un guion de cine. Recién salió un minuto de la cancha en todo el encuentro. Cuarenta minutos de Scola. Cuarenta minutos de dolor de cabeza para Anderson Varejao y Tiago Splitter, dos internos de primer nivel internacional que esa noche no le encontraron la vuelta.
Lo rodeó un equipo que funcionó como una orquesta. Pablo Prigioni fue el director: sus asistencias alimentaron casi todas las jugadas que terminaron en manos del número 4. Scola también abrió la cancha con triples, algo que en aquel entonces era una novedad para él. Rubén Magnano, parado en el banco de enfrente porque en esa época dirigía al seleccionado brasileño, lo definió con una frase que todavía resuena: "De 10 posesiones, iba a tomar ocho. Así y todo, convertía". Indescifrable, le decían.
“Ellos no saben que este fue uno de los partidos más emocionantes que me tocó jugar. Algún día alguien les contará.”Luis Scola
Lo dijo en referencia a sus hijos, que le pedían que volviera a casa. Una confesión que muestra la vara con la que se mide un tipo que lleva la celeste y blanca en el pecho.
Tribuna 12: Popovich se levanta y se va
Mientras todo eso pasaba en la cancha, en las tribunas había un testigo de lujo. Gregg Popovich, entrenador de los San Antonio Spurs, se levantó antes del final, pidió permiso y se fue del estadio. No era enojo por el resultado. Los Spurs lo habían elegido en el draft y nunca lo habían contratado. El libro "El Abanderado" rescata la frase que repetía entre dientes mientras caminaba hacia la salida: "No puedo creer que cambiamos a este jugador". Uno imagina la cara de Pop en ese pasillo. Vale oro.
- 37 puntos: récord vigente para un argentino en Mundiales de básquet.
- 93-89 fue el resultado final frente a Brasil, en el estadio Sinan Erdem.
- 10 puntos consecutivos en los últimos tres minutos del partido.
- Apenas un minuto fuera de la cancha en todo el encuentro.
- Los Spurs de Popovich lo habían drafteado y nunca lo contrataron.
Quince años pasaron y la marca sigue ahí, intacta. Me pregunto si en esta nueva camada habrá algún jugador con el talento y la personalidad para igualarla. Mientras tanto, yo me quedo con la imagen del Luis de aquella noche, con la camiseta número 4, en una de esas actuaciones que a uno, como periodista, le toca cubrir una vez en la vida. A Brasil, que le aviso: el domingo que viene va a tener que bancarse otra cosa.
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