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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Punto Serrano

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Porcel, la lengua y un llamado de papá: el recuerdo de Graciela Alfano que vuelve a abrir el debate

La actriz contó cómo reaccionó ante un gesto del humorista durante una filmación a fines de los 70 y se sumó al testimonio de Georgina Barbarossa, que habló de tocamientos y del respaldo de Carmen Vallejo.

CB
Claudia BustosEspectáculos · · 3 min de lectura
Porcel, la lengua y un llamado de papá: el recuerdo de Graciela Alfano que vuelve a abrir el debate

Hay ciertas escenas de la farándula argentina que, vistas en retrospectiva, hacen ruido. Una de ellas es la que sacudió esta semana la conversación sobre los abusos en el mundo del espectáculo: Graciela Alfano decidió abrir una puerta vieja y mostrar lo que había detrás. La actriz recordó un episodio con Jorge Porcel durante la filmación de una película, a fines de los años 70, cuando todavía las denuncias se hacían por teléfono y el arma más efectiva era el apellido del padre.

El gesto en el descanso y la decisión de llamar a su padre

Según contó Alfano, durante una pausa en la grabación el humorista acompañó uno de sus habituales relatos subidas de tono con un gesto dirigido a ella: sacó la lengua y le dijo, textual, "Mirá qué lengua tengo". La actriz explicó que la situación le provocó rechazo. Esa noche habló con su padre para pedirle que interviniera. Al día siguiente, después de una conversación telefónica entre ambos hombres, Porcel se acercó a pedirle disculpas.

Vale la entrada hasta acá: el mecanismo de reparación fue tan antiguo como efectivo. Un llamado entre hombres, un pedido de disculpas al otro día y el asunto, en teoría, cerrado. Lo llamativo es que, casi cincuenta años después, Alfano decidió contar lo que entonces quedó en off.

El pedido de su padre y el principio de la relación con Porcel

El vínculo entre el cómico y el padre de la actriz no era nuevo cuando ocurrió el episodio. Alfano contó que Porcel recurría a él para consultarlo antes de aceptar proyectos de televisión y cine, y que su padre, a cambio, le había pedido que la cuidara. Es decir: el humorista había entrado a su mundo laboral con una recomendación que, en los papeles, lo obligaba a cierto decoro. La ironía, claro, está en que la recomendación no sirvió de mucho.

El testimonio de Georgina Barbarossa y el rol de Carmen Vallejo

Alfano no estuvo sola en el relato. Georgina Barbarossa sumó su propia experiencia: contó que, cuando era joven y necesitaba el sueldo, Porcel la tocó "de una manera espantosa" durante una grabación. Salió llorando hacia su camarín y le explicó lo sucedido a Carmen Vallejo, la productora. A partir de ese momento, Vallejo permanecía junto a ella cuando debía compartir escena con el humorista. Barbarossa también recordó que aceptó volver a trabajar con él por necesidad económica y aseguró que el hostigamiento continuó durante su embarazo.

  • Alfano recordó un gesto de Porcel durante una pausa de filmación a fines de los 70.
  • Su padre intervino por teléfono y el humorista se disculpó al día siguiente.
  • Barbarossa contó tocamientos durante una grabación y lloró en su camarín.
  • Carmen Vallejo se quedaba junto a ella para protegerla en las escenas con Porcel.
  • Alfano describió una fila de mujeres frente al camarín del humorista en los estudios San Miguel.

También vale la pena detenerse en lo que Alfano no vio. La actriz aclaró que no presenció directamente lo que pasaba dentro del camarín de Porcel en los estudios San Miguel, donde había una presencia frecuente de mujeres. Al referirse a sus compañeras, señaló que algunas dependían de esos ingresos para sostener a sus familias. Es un detalle que habla del contexto completo: poder, dinero y silencio funcionando como una sola máquina.

La pregunta que queda abierta

Ambos relatos incluyeron las formas de acompañamiento que recibieron dentro y fuera del trabajo. Pero lo que sobrevuela toda la historia es otra pregunta: qué lugar tienen, todavía hoy, los terceros cuando alguien atraviesa una situación así. En los años 70, el llamado lo hacía el padre. En los 80, la productora se quedaba al lado de la actriz. Casi medio siglo después, las redes sociales, los medios y los movimientos de mujeres se convirtieron en ese mismo tercero. Cambian las herramientas. Lo que no cambia tanto, sospecho, es la necesidad de que alguien más esté mirando.

Y antes de cerrar, una mención que nadie hizo y que merece su minuto: Carmen Vallejo, la productora que se plantó al lado de Georgina Barbarossa en cada escena con Porcel, se llevó el peso de la historia sin pedir crédito. Vale la entrada entera por eso.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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