Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Punto Serrano

Punto Serrano

Portada — Vida —

Por qué algunos despiertan recordando cada sueño y otros no conservan nada: un estudio siguió a 217 adultos durante quince días

La investigación, publicada en Communications Psychology, identificó que la facilidad para evocar lo soñado depende de la edad, la tendencia a la divagación mental, la vulnerabilidad a la interferencia y la estructura misma del descanso nocturno.

FR
Facundo ReynaAmbiente y sierras · · 2 min de lectura
Por qué algunos despiertan recordando cada sueño y otros no conservan nada: un estudio siguió a 217 adultos durante quince días

Para 217 adultos sanos de entre 18 y 70 años, la diferencia entre despertar con escenas nítidas de un sueño y abrir los ojos en blanco no fue cuestión de suerte. Una investigación publicada en la revista Communications Psychology los acompañó durante quince días y demostró que hay factores concretos, individuales y nocturnos, que explican por qué algunas personas conservan recuerdos oníricos detallados y otras los pierden antes de terminar de estirarse.

Cuatro llaves que abren la puerta del recuerdo

  • Actitud atenta hacia los propios sueños: quienes se interesan activamente por lo que sueñan y tienden a la divagación mental, es decir, a encadenar pensamientos de forma espontánea en lugar de mantenerse en un foco único, retienen el contenido onírico con mayor frecuencia.
  • Edad: a medida que pasan los años cambia la facilidad para fijar lo soñado al despertar, un factor demográfico que el estudio identificó como determinante.
  • Vulnerabilidad a la interferencia: si estímulos como la luz, el ruido o el primer pensamiento consciente llegan antes de que el sueño se consolide, el recuerdo se evapora.
  • Estructura del descanso: quienes tuvieron episodios de sueño más largos, con menor proporción de sueño profundo (la etapa N3, asociada a la recuperación física y cerebral) y mayor presencia de fases livianas, despertaron relatando más fragmentos oníricos.

El equipo investigador cruzó esos datos con cuestionarios demográficos, pruebas psicológicas y dispositivos de monitoreo del sueño. Cada mañana, los participantes registraban si recordaban haber soñado y con qué nivel de detalle. El resultado fue un mapa preciso de las variables que inclinan la balanza hacia el recuerdo o hacia el olvido.

El trabajo también separó dos experiencias que suelen confundirse. Una es recordar el contenido concreto: escenas, acciones, emociones. La otra es lo que los autores denominan «sueño blanco»: despertar con la certeza de que algo ocurrió durante la noche, pero sin poder recuperar ningún detalle. Esa segunda vivencia fue más frecuente en ciertos grupos y sirvió para confirmar que soñar y recordar lo soñado no son lo mismo.

En conjunto, el estudio desmonta la idea del azar y abre una línea incómoda: la capacidad de evocar los sueños no depende de un solo rasgo, sino de una combinación de predisposición personal, momento vital y condiciones puntuales del descanso. La pregunta que deja planteada es directa: si la ciencia ya sabe qué inclina la balanza, quién se ocupa de difundirlo y en qué plazo, porque millones de personas siguen creyendo que recordar o no un sueño es una lotería nocturna.

FR
Facundo ReynaAmbiente y sierras

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo