Los demonios vuelve al cine y lo hace sin mordaza, como debería haber sido desde el primer día
A 55 años del estreno original, la película de Ken Russell regresa a las salas con una restauración en 4K que recupera la versión íntegra del director, con escenas de orgías y la icónica crucifixio que la censura y el Vaticano se empeñaron en dejar afuera.

Hay regresos que son un regalo y hay regresos que son una reparación. Lo de Los demonios en el cine, a 55 años de su estreno, cae de lleno en la segunda categoría: no es nostalgia, es justicia tardía. Warner Bros, a través de Clockwork, su flamante división de cine de autor, se anota un poroto enorme al recuperar la versión completa que Ken Russell armó antes de morir, restaurada en 4K y libre, por fin, de los cortes que le impusieron censores, curas y burócratas con sello X incluido.
La película de Russell nunca fue cómoda y nunca pretendió serlo. La historia, basada en hechos reales del siglo XVII, se instala en una ciudad amurallada de Francia castigada por plagas, donde un puñado de monjas dice estar poseída y apunta sus dedos contra un sacerdote al que acusan de hereje. El detalle no menor es que el religioso en cuestión había acumulado poder en la ciudad y sostenía, además, relaciones sexuales con varias de ellas. Con ese punto de partida, el director británico armó una mezcla de horror religioso, sexo explícito y estallidos visuales psicodélicos que era, básicamente, una provocación andante.
El precio de levantar el dedo
La respuesta no se hizo esperar. United Artists se borró del proyecto antes de que la película siquiera llegara a la cartelera y tuvo que ser Warner Bros la que se hiciera cargo del estropicio. Después vino el Vaticano, que metió su cuchara para impedir que ciertas imágenes se exhibieran, y los organismos de clasificación de Reino Unido y Estados Unidos, que aún con los cortes obligaron a que la película se estrenara con la infamous calificación X. O sea: ya mutilada, igual era demasiado para la moral de la época.
Qué cambia con la restauración
- Se incorpora una secuencia completa que había quedado afuera de la película, donde se muestra la supuesta posesión de las monjas y el derribo de un crucifijo de gran tamaño; ese material solo se había visto dentro de un documental.
- Se reinsertan fragmentos de escenas de orgías y otros pasajes que la tijera había recortado, hasta armar la versión que el propio Russell consideraba la definitiva.
- La copia se restauró en 4K a partir del montaje que el director preparó antes de su muerte, con la participación del crítico Mark Kermode, que lo acompañó en el proceso.
- El lanzamiento internacional incluye funciones en distintos países, entre ellos España, y es una de las películas elegidas para inaugurar la nueva línea de cine de autor de Warner.
A esta altura, aclarar que la película es para un público adulto parece de Perogrullo, pero nunca está de más. Quien vaya a verla sabe que se va a encontrar con sexo, violencia, imaginería religiosa al palo y una dirección que parece poseída por el mismo demonio que atormenta a las monjas del relato. Quien no quiera saber nada con eso, que se quede en la comodidad del streaming y no joda. El espacio de Los demonios siempre fue la sala oscura, con la imagen enorme y el sonido envolvente, no la pantalla del celular en el subte.
A 55 años, el escándalo ya no asusta. Lo que sí emociona es poder ver, por fin, la película tal como su director la concibió. Y si hay que poner una cara a esta reivindicación, me quedo con el trabajo silencioso de Mark Kermode, que durante años empujó para que esta versión viera la luz y que, sin hacer ruido, le devolvió a Russell algo que le debían desde 1971. Vale la entrada, y por momentos vale el viaje entero.
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