Lorente se anima a dirigir y queda a mitad de camino: entre la ternura de un abuelo y una mafia ya vista
El actor español debuta como director con "El mal hijo", un drama con arranque auténtico que se desbarranca cuando apuesta por el thriller de drogas y persecuciones. La promesa del primer tramo se pierde en fórmulas conocidas.

Acá estoy, otra vez, frente a la pantalla con la sana costumbre de confiar poco y sorprenderme menos. Y sin embargo, "El mal hijo", la ópera prima de Jaime Lorente como director, me agarró desprevenido en los primeros veinte minutos. Después me defraudó con elegancia, que es la forma más educada de decir que la película no termina de cuajar.
La historia arranca en Murcia, con un nene abandonado por su padre que termina al cuidado de la abuela. Ahí Lorente acierta: la cámara se acerca sin invadir, los diálogos entre el chico y la vieja tienen esa textura cotidiana que no se fabrica, se observa. Hay una ceremonia vista por una puerta entreabierta y una charla de niños al anochecer que valen más que cualquier persecución con la que la película intenta rematarnos después.
El salto que rompe el encanto
El problema es el salto temporal. Rubén crece, se hace grande y la película decide que lo mejor que puede ofrecer es un manual de thriller con drogas, mafias y persecuciones. El pulso íntimo del arranque se troca en clichés del género. Las escenas de acción quedan tiesas, los secundarios son apenas figurones de reparto y la tensión se acumula tanto que termina gastándose sola.
No es un fracaso estrepitoso, ojo. Lorente muestra criterio en algunos planos, hay una búsqueda de mirada propia y el elenco responde con oficio. Pero entre lo que el primer tramo prometía y lo que la segunda mitad entrega hay una distancia considerable. El camino del cine negro ya fue transitado con más convicción por otros.
- Arranque genuino: el vínculo entre el nene y la abuela es lo mejor de la película.
- Salto temporal traicionero: de la ternura familiar al thriller de manual.
- Planos cuidados pero acción sin vuelo: la inexperiencia se nota en las persecuciones.
- Personajes secundarios vacíos: quedan como sombras del género.
- Elenco comprometido: responden aun cuando el guion los deja a pie.
Mi veredicto
Le doy a "El mal hijo" la mitad de la entrada. No defrauda de manera estrepitosa, pero tampoco deja huella. Es de esas películas que uno recuerda al día siguiente solo por los primeros veinte minutos.
“Hay una promesa en el arranque que la segunda parte se encarga de incumplir con clase.”Claudia Bustos, Espectáculos
Eso sí: quiero destacar a la actriz que interpreta a la abuela, a quien nadie nombra en las gacetillas. Su rostro, su cadencia, su manera de mirar al nieto sostienen las únicas escenas donde la película respira de verdad. Si Lorente vuelve a dirigir, que se la lleve en el guion. Y que se quede en el pueblo.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Jenna Ortega y Taylor Russell podrían protagonizar el remake de ‘Mujer soltera busca’

