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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Punto Serrano

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La secuela de "Prácticamente magia" sale mejor parada en las encuestas, pero a los números les cuesta levantar vuelo

Veintisiete años después, Sandra Bullock y Nicole Kidman regresan a la pantalla con una continuación que el público recibe con una nota más alta que la original, aunque la crítica la sigue mirando de reojo y la taquilla pide tiempo para confirmarla.

CB
Claudia BustosEspectáculos · · 2 min de lectura
La secuela de "Prácticamente magia" sale mejor parada en las encuestas, pero a los números les cuesta levantar vuelo

Vaya uno a saber qué habrán pensado Sandra Bullock y Nicole Kidman cuando les ofrecieron volver a ponerse en la piel de las hermanas Owens casi tres décadas después. Lo cierto es que el público les dio una mejor bienvenida que la primera vez: en CinemaScore, ese sistema que mide el humor de la plateada el día del estreno, la secuela se llevó una B+, mientras que la original de 1998 se había tenido que conformar con una B-. No es para tirar cohetes, pero al menos la flecha apunta para arriba.

La crítica la mira con el ceño fruncido

En Rotten Tomatoes las cosas cambian poco. La película original acumuló un 31% de reseñas positivas; la secuela, un 39%. Existe la mejora, claro, pero es de esas que más bien parecen un esfuerzo por no quedar tan mal. La prensa especializada sigue sin entregarse, y eso pesa cuando una franquicia pretende revalidarse.

  • CinemaScore de la secuela: B+ (la original había sacado B- en 1998).
  • Rotten Tomatoes: 39% de aprobación, frente al 31% de la primera entrega.
  • Presupuesto: 75 millones de dólares, a recuperar en varias semanas en cartel.
  • Lidera la taquilla estadounidense en su fin de semana de estreno.
  • La película original fue un fracaso en salas, pero se convirtió en un clásico de culto con el tiempo.

Acá viene la aclaración que algunos se olvidan de hacer: comparar la secuela con la original no es del todo fair. La primera llegó sin base de fans, a cara limpia, y se ganó su público de a poquito durante años. La segunda convoca sobre todo a gente que ya vio y venera la primera, lo que infla las notas del arranque. Es matemática básica, pero conviene tenerla presente antes de cantar victoria.

Y el dato que más preocupa a Warner con la calculadora en la mano: 75 millones de dólares no se recuperan en un finde, ni siquiera liderando la taquilla estadounidense. Los analistas son claros: la película necesita sostener el ritmo varias semanas para no quedar en el debe. La original tardó años en transformarse en objeto de culto; está por verse si la secuela tiene esa paciencia o si el entusiasmo inicial marca su techo.

¿Qué esperaban de esta continuación quienes se engancharon con la primera hace casi treinta años? Esa es la pregunta del millón. Porque si algo dejó claro la historia de las hermanas Owens es que el cariño del público se construye lento, y no siempre aparece en el primer fin de semana. Por ahora, vale la entrada: tiene lo justo y necesario para no traicionar a los fans, aunque todavía no haya hecho nada para tentar a los que nunca la vieron. Y en el medio de tanto número, una mención merecida para el equipo de fotografía, que sostiene el tono onírico de la primera entrega sin caer en la trampa del puro revival.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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