El turismo receptivo tocó un récord que no se veía desde 1999 y reconfiguró el perfil del que llega al país
En los primeros siete meses del año ingresaron 3,4 millones de visitantes del exterior, un 8% más que en igual período de 2025. El primer semestre registró la mejor marca de turistas no limítrofes en 25 años, con mayoría de europeos, estadounidenses y asiáticos que gastan más y se quedan más tiempo.

Según datos oficiales, en los primeros siete meses de 2026 el ingreso de viajeros no residentes a la Argentina alcanzó los 3,4 millones de personas, lo que representa un aumento del 8% respecto del mismo período del año anterior. De acuerdo con los registros del sector, se trata de la mejor performance para un semestre inicial en un cuarto de siglo, una marca que no se observaba desde 1999 y que incluso supera el nivel previo a la pandemia registrado en 2019.
Vamos a los números: el dato más llamativo se concentra en los visitantes provenientes de países no limítrofes. Entre enero y junio llegaron al país 1.434.001 turistas de mercados lejanos, un récord para un primer semestre en los últimos 25 años, de acuerdo con las estadísticas que manejan las cámaras empresarias y los organismos oficiales de turismo. El segmento creció por encima del promedio general y modificó la composición del turismo receptivo.
Un cambio de perfil que se nota en la calle y en la hotelería
La recuperación no fue pareja entre las distintas procedencias. Los ingresos por vía aérea subieron un 19% interanual en los primeros siete meses del año, mientras que los viajes terrestres retrocedieron un 4%. Esa brecha refleja un giro estructural: el flujo de turistas regionales motivado por la diferencia cambiaria pierde peso, mientras avanzan los viajeros de larga distancia con mayor poder adquisitivo y estadías más prolongadas.
En términos comparativos, los turistas de los países vecinos que antes aprovechaban un tipo de cambio relativamente bajo para sus monedas perdieron protagonismo. En cambio, ganaron terreno los viajeros europeos, estadounidenses y asiáticos, un segmento asociado a un gasto promedio más alto y a permanencias que suelenextenderse más allá de la semana.
“El tipo de cambio, relativamente bajo, hace que el turismo que venía esencialmente por una ventaja de precios se contraiga.”Marcos Cohen Arazi, investigador del Ieral
El cambio de composición tiene efectos sobre la economía regional. El turismo receptivo constituye una fuente relevante de divisas por el gasto que realizan los visitantes en hospedaje, gastronomía, transporte interno y servicios. La llegada de un perfil de mayor poder adquisitivo, sumado a la extensión de la estadía, tiende a traducirse en un derrame mayor por cada turista, según coinciden operadores y analistas del sector.
Conectividad aérea y devaluación del real, los motores del repunte
La presidenta de la Asociación de Hoteles de Turismo, Gabriela Ferucci, identificó dos motores centrales: por un lado, la expansión de la oferta de asientos en vuelos internacionales hacia el país, y por otro, la devaluación del real brasileño, que abarató los costos para los viajeros de Brasil, que continúa siendo el principal mercado emisor. La mejora en la conectividad aérea fue resaltada también por la gerenta general de Despegar, Paula Cristi.
“La mayor conectividad aérea internacional, con nuevas rutas y aerolíneas y el incremento de frecuencias, amplió las alternativas para viajar desde Europa, Estados Unidos y otros mercados de larga distancia. Además, el país reúne atributos muy valorados a nivel global, como su diversidad de paisajes, la gastronomía, el enoturismo, las propuestas de naturaleza y aventura.”Paula Cristi, gerenta general de Despegar
El contrapeso: crecen los argentinos que viajan afuera
El fenómeno convive, sin embargo, con un movimiento en sentido inverso que sigue pesando en la balanza cambiaria. Por cada turista extranjero que ingresó al país en lo que va del año, 2,1 residentes argentinos viajaron al exterior, una proporción similar a la registrada en 2018 y algo más favorable que la de 2025, cuando ese cociente llegó a 2,6. La mejora es incipiente y no alcanza para compensar el déficit estructural que muestra el turismo emisivo.
- 3,4 millones de turistas extranjeros ingresaron al país entre enero y julio, un 8% más interanual.
- 1.434.001 visitantes no limítrofes llegaron en el primer semestre, récord en 25 años.
- Los ingresos por vía aérea crecieron 19%, mientras los terrestres cayeron 4%.
- Por cada turista extranjero que entró, viajaron afuera 2,1 residentes argentinos.
- Brasil se mantiene como principal mercado emisor, impulsado por la devaluación del real.
El balance general deja una fotografía con dos lecturas simultáneas. Por un lado, el turismo receptivo muestra la mejor performance en un cuarto de siglo y suma visitantes de mayor poder de gasto, lo que constituye una señal alentadora para las economías regionales que dependen de la actividad. Por el otro, la salida de argentinos al exterior continúa siendo elevada y condiciona el resultado neto del sector en las cuentas externas, un dato que las autoridades económicas seguirán de cerca en los próximos meses.
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