Cuatro ejercicios, un solo truco: poleas para el pecho sin descuidar el abdomen
Raúl Notario, graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, arma una rutina unilateral en cuatro movimientos. Tres series de 12 a 15 repeticiones por brazo y cambios de apoyo que obligan a trabajar el tronco.

Acá va una verdad que muchos esquivan en el gimnasio: trabajar el pecho con poleas no es lo mismo que tirarse a la banca y empujar. El truco está en cambiar el apoyo del cuerpo, y de eso se agarra Raúl Notario, graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y máster en Actividad Física y Salud, para armar una rutina que no deja nada librado al azar.
Cuatro movimientos, un mismo volumen
La propuesta reúne cuatro ejercicios con una pauta común: tres series de 12 a 15 repeticiones por cada brazo. Ojo con el detalle: el número es por lado, no la suma de ambos. La idea, según Notario, es equilibrar la distribución del trabajo y evitar que un brazo haga más fuerza que el otro sin que nos demos cuenta.
- Press con zancada: una pierna adelantada y quieta durante todo el empuje.
- Aperturas con apoyo de rodillas, con intervención de glúteos, espalda baja, oblicuos y transverso.
- Elevaciones con polea, también de rodillas, donde suman abdomen, glúteos y zona lumbar.
- Cierre unilateral: el brazo cruza la línea media del abdomen con el tronco firme.
Lo que cambia entre una variante y otra es la trayectoria del brazo y la manera de sostener el cuerpo. En las aperturas y las elevaciones, trabajar de rodillas no es un capricho: obliga a activar el core para no caerse hacia un costado mientras el empuje va y vuelve.
Cómo termina cada gesto
En el cierre unilateral, el brazo debe pasar la línea central del abdomen mientras el tronco se mantiene firme. Notario vincula ese recorrido con el trabajo de la zona inferior y lateral del pectoral, más la ayuda de los músculos del hombro. En las elevaciones, en cambio, el recorrido se hace con los brazos extendidos de punta a punta y el énfasis va a la parte superior del pecho. El press, como lleva flexión y extensión, pide tomar aire al bajar y expulsarlo al empujar.
Al final del día, la rutina propone lo mismo en cantidad de repeticiones pero con demandas de postura muy distintas. El pecho trabaja, sí, pero el abdomen, los glúteos y la zona lumbar pagan el peaje de mantener todo en su lugar. Un combo que, bien ejecutado, deja al cuerpo entero comprometido y no solo el espejo contenta a la salida del gimnasio.
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