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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Punto Serrano

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Cuando dos gigantes se animaron a algo íntimo: vuelve "Enamorarse", la película que casi nadie vio en 1984

Robert De Niro y Meryl Streep se cruzaron en un drama romántico de bajo perfil, sin balas ni trincheras, sólo dos adultos casados mirándose en un vagón de tren. La película, dirigida por Ulu Grosbard, acaba de reestrenarse y sigue dando que hablar.

CB
Claudia BustosEspectáculos · · 3 min de lectura
Cuando dos gigantes se animaron a algo íntimo: vuelve "Enamorarse", la película que casi nadie vio en 1984

Cuarenta y dos años después, uno todavía se pregunta cómo fue posible que "Enamorarse" pasara sin pena ni gloria en 1984. La pareja protagónica era un papelón: Robert De Niro, el tipo que te revienta la cara en Taxi Driver, y Meryl Streep, la dama que hace llorar hasta a un guardia de shopping. Dos monstruos sagrados. Y el director, Ulu Grosbard, les dijo: muchachos, ahora se quieren. Sin metralletas, sin Vietnam, sin nada. Sólo dos adultos casados que se cruzan la mirada en Manhattan. El mundo se encogió de hombros.

De la librería al vagón: la geografía del deseo

La excusa es una de las más viejas del cine: en plena Navidad, Frank Raftis (De Niro) y Molly Gilmore (Streep) intercambian por error los paquetes que llevan a sus respectivas familias. Parece una boludez, y lo es. Pero el guion de Michael Cristofer hace lo que tiene que hacer: los hace cruzarse de nuevo, esta vez en el tren, y la rutina empieza a romperse. La librería, los vagones, los puntos de encuentro. Todo ordinario. Todo devastador, si te toca vivirlo.

El conflicto, claro, es el de siempre: los dos están casados. La película, hay que decirlo, no resuelve esto con un chiflido. No hay un amante fogoso ni una scenne de cama resuelta a las apuradas. Lo que hay es gente grande pensando qué carajo hace con lo que le pasa, sabiendo que cualquier decisión le rompe la vida a alguien. Eso, en 1984, ya era casi un acto revolucionario para una comedia romántica de Hollywood.

  • Robert De Niro como Frank Raftis: un tipo común, con traje común, que se sienta en un vagón común y se enamora de manera común. Increíble, viéndolo ahora, lo bien que le queda ese registro.
  • Meryl Streep como Molly Gilmore: la actriz está enorme, contenida, sin ninguno de los tics que después serían marca registrada. Llora, sí, pero como llora la gente de verdad, no como llora el cine.
  • Harvey Keitel, Dianne Wiest, Jane Kaczmarek y David Clennon completan el elenco, armando esa red de matrimonios y obligaciones que rodea a la pareja central.

La crítica, en su momento, no le hizo mucho caso. Roger Ebert le clavó dos estrellas sobre cuatro y dijo, con su elegancia habitual, que el guion le hacía ruido. Otros, más generosos, la emparentaron con "Breve encuentro", el clásico inglés de 1945, esa historia de un affair imposible en un andén de tren. La comparación es injusta: "Enamorarse" no tiene la sordidez de David Lean, pero comparte el mismo aire de trenes, de ciudades grises y de gente que se quiere en silencio.

La recaudación también fue modesta. Según los registros de Box Office Mojo, juntó algo más de once millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, con un debut de unos dos millones y monedas. En criollo: un papelón para una película con De Niro y Streep. Pero, claro, en 1984 nadie iba al cine a ver a estos dos haciendo de adultos enamorados. Iban a verlos romper cosas, no construir matrimonios en crisis.

Ahora que la película vuelve a estar disponible, se entiende mejor el lugar que ocupa. No es una joya escondida, ojo. Pero es un cruce raro: dos de los actores más serios de su generación, probando con un registro chico, íntimo, casi diría indie avant la lettre. Y les sale bien, sobre todo a ella, que se banca las escenas más bravas con una economía de gestos que ya quisiera más de uno.

Mi veredicto

¿Vale la entrada? Vale la mitad, y con recomendación expresa. Si sos fan de estos dos, no hay nada más que agregar. Si no, te la llevás de sorpresa, que es la mejor manera de verla. Y si llegaste hasta acá, una mención merecida: Jane Kaczmarek, a quien nadie nombra, se come un par de escenas con una sutileza que hoy sería trending topic. No la busquen en Google, miren la película. Después me cuentan.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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