Vecinos vs. Swift y Kelce: la guerra de los árboles en la mansión de cinco millones
Residentes de un pueblo exclusivo de Ohio se plantan frente a los planes de forestación y vallado de la pareja más famosa del momento. Argumentan que las raíces pueden tapar el desagüe y los ciervos están en peligro.

Ah, las celebrities y sus intentos de privacidad. Pareciera que comprarse una mansión de cinco millones de dólares no alcanza; también hay que rediseñar el barrio entero para sentirse a gusto. Resulta que Taylor Swift y Travis Kelce, la pareja del momento, descubrieron que mudarse a un pueblo chico tiene sus bemoles: los vecinos hablan, opinan y, lo que es peor, votan en las juntas de planificación.
En Bratenahl, un rincón exclusivo pegado al lago Erie en Ohio, los residentes están dando batalla contra los proyectos de la flamante pareja. La mansión, adquirida en marzo pasado por una sociedad vinculada al jugador de los Kansas City Chiefs, iba a recibir una valla imponente y un plan de forestación que, según los vecinos, amenaza con desatar un desastre cloacal y arruinar la fauna local.
El árbol que tapa el caño
El punto más caliente de la discusión gira alrededor de la forestación. Una vecina que vive en la casa de al lado desde hace más de treinta años lanzó la advertencia más filosa de la noche: plantar árboles de hoja perenne cerca de una tubería de desagüe compartida podría provocar, textual, desbordes catastróficos del alcantarillado. Cuidado: le cotizaron nada menos que 75.000 dólares para proteger esa cañería del avance de las raíces. El tema, claro, terminó en el escritorio del abogado de la pareja.
Otro vecino, mientras tanto, puso el grito en el cielo por la tala de arbustos existentes y se mostró preocupado por los ciervos que merodean la zona. La valla proyectada, según su mirada, podría lastimar a los animalitos. Habrá que avisarle que la vida en los suburbios tiene sus trade-offs.
Una valla más baja y buena voluntad
En septiembre, la Junta de Revisión Arquitectónica de Bratenahl aprobó una valla de 1,8 metros, bastante más baja que los 2,4 metros originales. Algo es algo. Jacob Kutz, de Tiny Construction y responsable del proyecto, juró que la pareja solo busca privacidad y seguridad, y hasta contó que limpiaron a presión la tubería del alcantarillado sin pedir ayuda, como gesto de buena vecindad.
En la última reunión, la junta dio luz verde al paisajismo del frente de la propiedad. Falta todavía un tercer proyecto que se presentará en una próxima sesión. Mientras tanto, en el catálogo inmobiliario de la pareja siguen apareciendo propiedades en Kansas, Nueva York, Tennessee, Rhode Island y California. También se supo que instalaron un sistema de alerta que suena cuando alguien se acerca demasiado al perímetro. Convivencia moderna, le dicen.
¿Los vecinos tienen razón en plantar bandera o las exigencias de seguridad de una figura pública deberían pesar más? Lo dejo planteado, pero ya le digo: comprar la casa más cara del barrio no te compra el silencio eterno del que vive al lado.
Lo que rescato
“Vaya mi reconocimiento al arquitecto Jacob Kutz, que tuvo que defender el honor de sus clientes frente a un pueblo entero sin perder la sonrisa. El hombre sostuvo el guante y hasta logró aprobar la valla. Eso, en cualquier liga, vale la entrada.”Claudia Bustos
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