Tuli Acosta se hartó y va a la Justicia: mediación contra dos cuentas que la quemaron en redes
La cantante cordobesa habló por primera vez en extenso sobre los rumores que la vincularon a la separación de dos artistas cercanos. Confirmó que el 16 de septiembre tiene mediación contra dos creadores de contenido y describió cómo una mentira organizada le movió la vida, la familia y hasta la amistad con Luck Ra.

Acá estamos otra vez con la fábrica de escritorios del escándalo: dos cuentas que se dedican a tirar piedra y un montón de gente haciéndose la desentendida mientras mira. Tuli Acosta, la cordobesa que se hizo conocida de la mano del éxito Quevedo y que después confirmó su romance con el actor Esteban Lamothe, decidió que esta vez la cosa no se queda en un descargo de Instagram a las tres de la mañana. El 16 de septiembre se sienta en una mediación contra dos creadores de contenido a los que acusa de haber organizado una operación para destruirle el honor.
Vale la entrada: por la claridad con la que la cantante contó lo que pasó y por la decisión de llevarlo a un escritorio legal en lugar de seguir gastando saliva en Twitter. Vale la mitad, en cambio, por todo el ruido que todavía sigue girando alrededor de la versión, ese que no se apaga ni con desmentida de los protagonistas.
Una mentira que se expandió como virus
Tuli describió por primera vez en extenso cómo empezó el infierno. Su nombre apareció vinculado a la separación de dos artistas con los que tiene vínculo directo, y a partir de ahí distintas personas empezaron a tirar datos sueltos para darle volumen a la versión. No fue, según dijo, un rumor de esos que nacen y mueren solos. Fue algo construido.
“No fue un chisme, fue literalmente algo que se construyó para justamente atacar mi dignidad y mi honor. Se expande como un virus.”Tuli Acosta
La amistad con Luck Ra, puesta en pausa
Con Luck Ra, al que conoce desde hace años y al que define como uno de sus mejores amigos, la convivencia se volvió un ejercicio de equilibrio. Hablaban como amigos, se daban consejos, pero intentaban sacarse a ella del medio para no alimentar el cuento. Hasta llegaron a limitar los encuentros para que una foto juntos no se transformara en combustible nuevo para la versión.
Lo más fuerte, y acá se nota el daño real, fue que ni siquiera las desmentidas públicas de los protagonistas sirvieron para frenar la bola de nieve. Los involucrados dijeron que no, y las cuentas siguieron igual, como si la palabra de los artistas valiera menos que eltítulo de un video de TikTok.
El escándalo no se quedó en las redes. Le golpeó la puerta de la casa. Acosta contó que viajó una semana a Río Ceballos, Córdoba, para estar con su familia, y hasta esa decisión fue leída por algunos como una señal de culpabilidad. La sola idea de tener que explicarles a los suyos por qué su nombre aparecía mezclado en un triángulo que nunca existió la dejó, según sus propias palabras, entre la espada y la pared.
- Mediación confirmada para el 16 de septiembre contra dos creadores de contenido.
- Pedido de que se hagan responsables por publicaciones que, según la cantante, dañaron su imagen y la de su familia.
- Advertencia sobre el efecto en la carrera: la preocupación explícita de cómo se limpia un rumor que ya instaló la duda en la gente.
- Un llamado a entender que las desmentidas no siempre alcanzan cuando la mentira se viraliza.
Y ahora la frutilla del postre, la nota de color que nadie quiere ver: en medio de tanto quilombo mediático, hubo alguien del entorno que se mantuvo al margen, sin twittear, sin subir stories defendiéndose, sin alimentar nada. Me refiero a la producción artística que acompaña a Tuli desde hace meses, los que bancan en silencio mientras la artista pone la cara en cada entrevista. Esos que laburan atrás y a los que nadie nombra en los títulos son, en buena parte, los que permiten que una cantante pueda sentarse en una mediación con la frente en alto. Vale destacarlo.
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