"Te elegimos para ser nuestra mamá": la historia de María Laura, que pasó de dos a nueve en una peña de mates y trámites
Conocía a dos de los chicos del aula. Empezó como referente afectiva, atravesó una separación, sostuvo los papeles en soledad y, cuando faltaba poco para la guarda, descubrió que estaba embarazada. Hoy la familia suma siete hijes y un padre que volvió para quedarse.

En la mesa de la cocina, antes de que arranque la conversación, ya están servidos los mates. Los más chicos de la casa entran y salen, y María Laura pide permiso entre risas para contar la historia. Es que esta nota empieza, como casi todo en la peña, con alguien de la mesa antes que con la protagonista: con Daiana, la mayor, que tiene 20 años y estudia Abogacía, y que fue quien crio a sus hermanos dentro del hogar durante cinco largos años, hasta que apareció esta maestra que les cambió la vida para siempre.
Yo la escucho y no puedo dejar de pensar en cuántas veces escuché historias parecidas en las peñas folklóricas de mi provincia, esas reuniones donde la gente se sienta a contar lo que le pasa mientras suenan las guitarras y alguien pasa el termo. La diferencia es que esta vez no hay un cantor en el escenario: la protagonista es María Laura, una maestra que a los 38 años vivía con su pareja en un departamento chico y sentía que algo le faltaba, aunque todavía no sabía bien qué.
El aula como punto de partida
María Laura era docente y conoció a los chicos en la escuela. Dos de los seis hermanos eran sus alumnos y, además, ella colaboraba con el hogar donde vivían institucionalizados desde hacía cinco años. La idea de adoptarlos fue tomando forma de a poco, casi sin que nadie la empujara, aunque al principio le parecía algo totalmente inalcanzable: el departamento era chico, los números no cerraban, y la idea de hacerse cargo de seis niños a la vez generaba dudas también en su pareja, que en ese momento temía no poder sostener económicamente la responsabilidad. La pareja se separó por un tiempo y ella arrancó los trámites sola, con la decisión firme y el bolsillo flaco.
La vinculación: de referente afectiva a mamá
El proceso de vinculación fue largo y pasó por varias etapas que ella describe con una paciencia que contagia. Los chicos tampoco querían ser adoptados de entrada, y María Laura tampoco se sentía lista para dar el paso definitivo. La figura que funcionó para todos, y que la sostuvo durante años, fue la de referente afectiva: alguien que está, que acompaña, que no presiona. Cuando desde el Registro le preguntaron si quería a uno solo, a los gemelos o a los mellizos, la respuesta fue clara y la cuentan los que estaban en la mesa como si la hubiesen escuchado ayer: "Quiero estar con los seis".
Los seis hermanos habían construido entre ellos un bloque muy sólido durante los años dentro del sistema. La mayor, Daiana, los había cuidado durante todo ese tiempo y había ocupado un lugar de madre que le costó soltar. Cederle ese rol a otra persona le llevó un proceso propio, que María Laura describe con mucha justeza: "La más grande tenía que cederme el derecho a cuidarlos. Fue un desafío que ella tuvo que afrontar: dejarme el cuidado de los chicos a mí, de a poco". Esa frase, en la cocina, con los mates enfriándose, suena a uno de esos dichos de peña que se graban en la memoria.
El recreo en el que todo cambió
El punto de inflexión de la historia llegó en un recreo escolar, con el ruido de fondo de los chicos jugando y la maestra ordenando el aula. Algunos de los hermanos se le acercaron y le dijeron, mirándola fijo: "Te elegimos para ser nuestra mamá". Desde ese momento, los trámites se reorientaron hacia la convivencia, y lo que hasta entonces era un vínculo afectivo empezó a transformarse en algo con papeles, con guarda, con fechas en el calendario.
La familia que hoy suma siete hijes
La pareja de María Laura, que se había separado durante los primeros tramos del proceso, volvió a acercarse y hoy ocupa el rol de padre en la familia. Los hermanos mayores cuidan a Nahitan con un entusiasmo que ella describe entre risas: "Son el amor de mi vida. Es la familia que siempre esperé, siempre quise una familia grande y hoy la tengo unida". María Laura participa además de la Asociación Civil Adopten Niñes Grandes, un espacio donde acompaña a otras familias que están transitando procesos similares.
Antes de irme, mientras terminaba el último mate y Nahitan empezaba a desperezarse en los brazos de uno de los mellizos, alguien en la mesa me dijo al pasar, casi sin darle importancia, una frase que se me quedó dando vueltas como un verso de zamba: "Mire, señora, los hijos no se eligen, se crian, y cuando los criás bien, se vuelven tuyos para siempre". Eran las seis de la mañana, el gallo cantaba del otro lado de la medianera, y yo anoté la frase tal cual me la dijeron, porque en estas notas uno aprende que las mejores líneas nunca salen de la libreta, sino de la boca de la gente.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Transformación generacional: los jóvenes optan por nuevas formas de entretenimiento

