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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Punto Serrano

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Se fue el tipo que hacía bajar a los cantantes del colectivo

Marcos Farías murió a los 58 años y se llevó un modo de hacer manager que ya casi no existe: el de bancar siete años a una banda sin que explotara y bajar a Ulises Bueno de un micro para cambiarle la vida. Un repaso por la trastienda del cuarteto que él armó a fuerza de intuición y terquedad.

CB
Claudia BustosEspectáculos · · 3 min de lectura
Se fue el tipo que hacía bajar a los cantantes del colectivo

Hay una imagen que define a Marcos Farías mejor que cualquier currículum: la de un productor bajando a Ulises Bueno de un colectivo en la ruta, a los gritos, para que no se fuera a vender jeans a Tucumán. Eso era Farías. Un tipo que veía futuro donde el resto veía un boleto de ida. Y se murió a los 58, después de pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas que en las últimas semanas se llevó todo al piso.

La noticia cayó como un baldazo en el mundo del cuarteto, ese género que él ayudó a convertir en fenómeno nacional sin pedir permiso. Farías no era un manager de oficina: era un productor de los que iban a buscar artistas en la ruta, los convencían a los ponchazos y después les armaban una orquesta de la nada. A veces tardaba siete años en que la cosa explotara. Otras veces acertaba al primer intento.

Los hallazgos de un buscador serial

Porque Farías descubrió a Damián Córdoba cuando nadie le daba bola. Fue a buscar a Ulises Bueno cuando el pibe ya tenía un pie fuera de la música. Y se la jugó por Eugenio Quevedo con la misma energía que le puso a Q'Lokura, el grupo que antes se llamaba Chipote y al que bancó siete años hasta que pegó el salto.

“Él descubrió a Damián Córdoba. Él descubrió a Ulises Bueno cuando se estaba yendo a vender pantalones de jean a Tucumán. Ya vas a ver lo que voy a lograr con Ulises Bueno.”César Tapia, periodista de Radio Máxima
  • Damián Córdoba: lo descubrió cuando nadie apostaba por él.
  • Ulises Bueno: lo bajó del colectivo cuando iba camino a Tucumán a vender jeans.
  • Q'Lokura (ex Chipote): los sostuvo siete años hasta la explosión nacional.
  • La Banda de Carlitos: otro de los proyectos que llevó adelante.
  • Va Como Loco: la orquesta en la que tenía puestas expectativas.

César Tapia, que lo conoce de cerca desde Radio Máxima, la emisora que Farías dirigía, lo contó con esa mezcla de admiración y bronca que aparece cuando se va alguien así. Recordó, por ejemplo, que Eugenio Quevedo le pedía entrar con él al Movistar Arena, como si Farías fuera el padrino de bautismo artístico. Y lo era, en cierto sentido. Uno de los tipos que puede decir Eugenio Quevedo que lo creó fue Marcos Farías, resumió Tapia.

Lo de Radio Máxima, dicho sea de paso, no era un negocio más: Farías había armado desde ahí una usina de asistencia directa a la gente. La radio juntaba remedios, sillas de ruedas y bastones para repartir en los barrios. Un laburo silencioso que él nunca usó para mostrarse. Farías era, ante todo, un hombre de gestos pequeños y resultados enormes.

Lo que se va con él

Vale la entrada, no por lo que dice, sino por lo que muestra. La muerte de Farías deja al cuarteto sin uno de esos managers de raza que ya casi no quedan: los que bancan años de silencio, los que bajan a un cantante de un micro, los que ven la estrella antes que el cantante mismo. Se nos fue uno de los que hicieron grande a un género entero sin pedir un minuto de cámara. Y mirá si será cierto que lo extraño, que en estos días va a sonar más fuerte en cualquier bailanta la palabra maestro que cualquier técnico en escenarios. Un aplauso largo para el equipo de la radio que sostuvo esos siete años de Chipote sin quejarse: son parte de la misma historia y casi nunca aparecen en los títulos.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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