Sándwiches de miga porteños: dónde conviene meter la mano según el bolsillo
Un relevamiento puso a cinco confiterías de Buenos Aires frente a frente. Los precios de los triples de jamón y queso, el tamaño y el relleno cambian mucho de un mostrador a otro, y vale la pena mirarlos antes de pedir.

Soy de los que arrancan la nota mirando la pizarra de precios, así que vamos al hueso. En una degustación reciente se pusieron en fila los triples de jamón y queso de cinco confiterías muy queridas de Buenos Aires: Las Violetas, Dos Escudos, Caren, La Vicente López y La Piedad. Los valores iban de 3.200 a 3.500 pesos por unidad, pero el rango no dice todo, porque hay que mirar también el tamaño del pan, el espesor y cómo viene repartido el relleno.
Los clásicos, uno por uno
- Dos Escudos, 3.200 pesos: el más chico de los cinco. Por el ancho, tenía casi la mitad del tamaño del triple de La Piedad. Para los que buscan un bocado más chico, puede alcanzar.
- La Piedad, 3.300 pesos: bien grandote, con bastante jamón y queso. Cien pesos más barato que el más caro del grupo y bastante más generoso en tamaño.
- Las Violetas, Caren y La Vicente López, en el rango de 3.500 pesos: el denominador común de la categoría clásica. Cada uno con su miga y su forma de armar el sándwich.
El año pasado, por esta misma fecha, un triple de jamón y queso en una confitería promedio de Buenos Aires se pagaba mucho menos y el tamaño era otra cosa. La inflación golpea fuerte en el rubro, así que conviene comparar y no comprar siempre en el mismo lugar por costumbre.
Los especiales, otra liga
- Dos Escudos también arma un peceto en pan negro con lechuga, tomate y un toque de mostaza: 3.600 pesos.
- Caren le pone al peceto tomate y huevo, y lo cobra a 3.900. Trescientos pesos más barato su competidor directo de la cuadra.
- La Vicente López ofrece un queso, rúcula y tomate seco a 3.500 pesos. La casa, fundada en 1905, elabora su propio pan de miga, y eso se nota.
- Las Violetas apuesta por el atún y queso a 6.800 pesos. Para los amantes del pescado.
- La Piedad tiene un vitel toné con alcaparras, un clásico de las fiestas, pero el precio no figura en el relevamiento.
Más allá de los números, la cata se hizo con tres reglas claras: textura y humedad de la miga, cantidad y distribución del jamón y el queso, y efecto del untado sobre el conjunto. Los especiales se probaron por separado y no entraron en la clasificación principal.
Para el final, un consejo bien terrenal: en la zona del Abasto, Las Violetas sigue siendo parada obligada para una merienda con despliegue, y vale la pena sentarse a disfrutar el triple con un cortado largo. Si andás por Villa Devoto o por el centro, La Piedad y La Vicente López rinden mejor por la relación entre tamaño y precio. Como siempre digo, no hay que quedarse con lo de siempre: probar y comparar es la mejor forma de no perder plata ni paladar.
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