River se juega el año en Junín: gana o empieza a despedirse
El Millo visita a Sarmiento por una fecha postergada que se volvió a todo o nada. Afuera de los ocho que avanzan al playoff y a seis del boleto a la Libertadores, el equipo de Ponzio necesita sumar de a tres para no cerrar la puerta antes de tiempo. Mientras tanto, el nombre de Ramón Díaz vuelve a rondar el Monumental y el Superclásico asoma en el horizonte.

A esta altura, disimular ya no sirve. River llega a Junín con la soga al cuello y lo sabe. Tres fechas quedan en el calendario del Clausura y el equipo todavía no figura entre los ocho que avanzan al playoff. La matemática es simple: si no gana, empieza a despedirse del sueño. Y eso, en Núñez, duele.
Leo Ponzio tomó el banco hace cinco partidos. El balance muestra cuatro victorias y una derrota, números que en otro contexto serían un paseo. Pero acá no alcanza: los puntos no lo meten en zona de clasificación y la Libertadores queda a seis, que en este torneo es una distancia sideral. ElChaque0 que más duele es que el equipo compite, gana, empuja y sin embargo sigue mirando la tabla desde afuera.
Minuto 90: la final que no estaba en el almanaque
El partido con Sarmiento es uno de esos encuentros postergados que suelen pasar inadvertidos. Esta vez no. El Millo necesita ganarlo como si fuera una final, porque en la práctica lo es. Un triunfo mantiene la ilusión; un tropiezo la entierra casi definitivamente. Y con tres fechas por delante, el margen de error se reduce al mínimo.
Kilómetro cero: Ramón Díaz vuelve a ser noticia
En paralelo al partido, una noticia sacudió la semana: Emiliano Díaz, hijo y ladero del riojano, publicó una carta en la que contó que rechazó hacerse cargo de Corinthians.¿El motivo? Cumplirle un sueño a su padre. La frase, evidentemente, no cayó en saco roto en Núñez. La dirigencia no descartó la posibilidad y el nombre de Ramón empezó a circular con fuerza otra vez.
Díaz fue el último entrenador antes de Marcelo Gallardo, el que le dejó el equipo al Muñeco para que empezara a escribir la historia más linda del club. Su eventual regreso significaría, claro está, desplazar a Ponzio, cuyo proyecto sigue bajo la lupa mientras los resultados no acompañen. Nada oficial, por ahora. Pero la conversación ya está instalada.
Formación: una duda con nombre propio
- Almada reaparece tras su ausencia y vuelve a la titularidad.
- La pregunta clave: ¿sale Lautaro Pereyra, figura del último partido, o le toca a Galván?
- El resto del equipo se mantiene según lo que viene funcionando.
- Después de Sarmiento, el ojo ya estará puesto en la Bombonera: el Superclásico asoma el primero de noviembre.
Y ni hablar del próximo rival: el 1 de noviembre, el Millo va a la Bombonera a visitar a Boca, justamente el club que hoy ocupa el puesto de Libertadores que River necesita recuperar. Una ironía del destino que parece escrita por el guionista más cruel del fútbol argentino.
Así se llega a Junín: con la calculadora encendida, con Ramón Díaz haciendo ruido desde la tribuna y con un Superclásico que ya asoma en el retrovisor. La pelota, ahora, la tienen los jugadores. Que esta vez no se les escape.
“El margen de error se terminó. Si no se gana en Junín, el año se empieza a cerrar antes de tiempo.”Sebastián Cuello, Deportes
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