Quilmes concreta una inversión de tres millones de dólares en Zárate para robustecer su producción de cervezas 0.0 y sin gluten
La cervecera incorporó una dealcoholizadora a su planta de Zárate y sumó variedades dulces y frutales. El segmento sin alcohol pasó de representar el 1% al 3% del mercado argentino desde 2024, mientras que los precios en góndola se equiparan con los de las cervezas premium tradicionales.

De acuerdo con la información suministrada por la propia compañía, Cervecería y Maltería Quilmes destinó tres millones de dólares a su planta industrial de Zárate, ubicada a menos de cien kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, con el propósito de ampliar la elaboración de cervezas sin alcohol, sin gluten y con perfiles frutales. Se trata de una inversión enteramente orientada a incorporar tecnología productiva, entre la que se destaca una dealcoholizadora de última generación y una serie de adaptaciones en la cadena de fabricación que permiten diversificar el portfolio con nuevas categorías que hasta ahora tenían una presencia marginal en el mercado local.
El segmento sin alcohol volvió a crecer
Vamos a los números. El mercado argentino de cervezas sin alcohol atraviesa una expansión sostenida. Desde 2024, el segmento 0.0 triplicó su participación y alcanzó el 3% del total de cervezas comercializadas en el territorio nacional. Se trata de un dato relevante si se tiene en cuenta que, en la comparación interanual, la categoría pasó de representar poco más del 1% a consolidarse como un segmento en franco crecimiento. En el caso puntual de Corona, una de cada diez unidades que se venden en Argentina ya corresponde a su versión sin alcohol, lo que evidencia un cambio de hábito paulatino pero persistente entre los consumidores.
El proceso productivo que se aplica en Zárate combina técnicas de destilación a baja presión con el uso de levaduras específicas que retiran el alcohol de la mezcla sin alterar de manera significativa el sabor original. Esa tecnología es la que permite a la planta elaborar Quilmes 0.0, Corona Cero y Stella Artois 0.0, entre otras marcas del portfolio, con niveles de alcohol que se ubican por debajo del 0,5% y que, a los fines regulatorios, son considerados productos no alcohólicos.
- Quilmes 0.0 (lata de 473 mililitros): alrededor de 2.400 pesos.
- Stella Artois 0.0 (botella de 330 mililitros): cerca de 2.100 pesos.
- Pack de seis porrones de Corona Cero de 330 mililitros: aproximadamente 16.900 pesos, lo que equivale a unos 2.800 pesos por unidad.
- Michelob Ultra sin gluten (lata de 473 mililitros): 2.600 pesos.
- Stella Artois Pure Gold (segunda opción libre de gluten del grupo).
- Brahma FT, con notas de limón y pomelo (lata de 473 mililitros): 2.129 pesos.
- Flying Fish, una marca de origen sudafricano que combina cerveza con jugo de limón (lata de 473 mililitros): 2.900 pesos.
Como puede observarse, los valores de comercialización se ubican en un rango que va de los 2.100 a los 2.900 pesos por unidad, equiparable al de las cervezas premium tradicionales que dominan la categoría. De esta manera, la empresa sostiene una estrategia de precios alineada con los productos de mayor valor agregado de su portfolio, sin penalizar al consumidor mediante un sobrecosto vinculado al tipo de variedad.
La expansión de las variedades sin gluten y frutales
En el segmento sin gluten, Michelob Ultra fue la primera referencia elaborada en el país, inicialmente en la planta de Tucumán y posteriormente sumada a la producción de Zárate. Stella Artois Pure Gold se incorporó como la segunda alternativa libre de gluten que ofrece el grupo económico. A su vez, la oferta se completó con la reciente llegada de las cervezas dulces: la ya mencionada Brahma FT, con notas cítricas de limón y pomelo, y la incorporación de Flying Fish, una marca de origen sudafricano que se produce localmente desde hace algunas semanas y combina cerveza con jugo de limón.
Según los datos proporcionados por la propia compañía, las cervezas sin representan el 68% de todas las opciones sin alcohol que integran el segmento de bebidas con graduación reducida, lo que las posiciona como la categoría dominante dentro de un mercado de nicho que, en términos agregados, todavía exhibe una participación minoritaria respecto del consumo total de cerveza.
En cuanto al perfil del consumidor, los registros internos de la empresa describen a quien elige estas variedades como una persona que habitualmente consume cerveza tradicional y opta por la versión sin alcohol en determinadas ocasiones, ya sea por motivos de salud, de transporte o de simple diversificación del consumo. De hecho, el 85% de los compradores de cervezas 0.0 también adquieren cerveza convencional de manera regular, lo que confirma la hipótesis de que se trata de un complemento y no de un sustituto pleno del consumo tradicional.
La planta de Zárate, que fue inaugurada en el año 1992 y cuenta actualmente con ocho líneas de producción operativas, se consolida de esta manera como el principal centro de elaboración del segmento dentro del esquema industrial de la compañía en la Argentina. La apuesta por estas categorías se inscribe en una tendencia global vinculada a la moderación en el consumo de alcohol y a la creciente demanda de productos funcionales, y configura un movimiento estratégico mediante el cual la compañía procura capturar una porción creciente del mercado sin resignar el posicionamiento premium que caracteriza a su portfolio de cervezas tradicionales.
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