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Por qué una infusión caliente puede ayudar a bajar la temperatura corporal en días de calor

El efecto depende de la humedad ambiente y de la ventilación. Reponer líquidos con frecuencia sigue siendo la recomendación central, según el especialista John Tregoning

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Verónica CeballosEconomía regional · · 2 min de lectura
Por qué una infusión caliente puede ayudar a bajar la temperatura corporal en días de calor

Una afirmación contra la intuición de los días de calor recorre los manuales de fisiología: tomar una infusión caliente puede contribuir a reducir la temperatura corporal, siempre que el organismo logre evacuar ese calor adicional a través del sudor. Así lo explicó el profesor John Tregoning, especialista en bienestar, al describir el mecanismo que vincula la ingesta de líquidos con la termorregulación humana.

La explicación se apoya en dos procesos simultáneos. El primero es el aporte de calor que genera la bebida caliente al ingresar al organismo; el segundo es el aumento de la transpiración que ese mismo estímulo provoca. Cuando ambos procesos se completan y el sudor se evapora, el balance neto puede ser una pérdida de calor y, en consecuencia, una sensación de frescura. Si la evaporación no ocurre, el efecto se revierte y la bebida termina sumando temperatura corporal.

Vamos a los números: qué cambia según el ambiente

El factor determinante no es la temperatura del líquido sino las condiciones del entorno. Un ambiente seco y con circulación de aire —una corriente, la brisa o un ventilador en funcionamiento— facilita la evaporación del sudor y permite que el cuerpo libere energía térmica. En una habitación húmeda y sin ventilación, en cambio, el sudor tiende a permanecer sobre la piel, a saturar la ropa o a escurrir en forma de gotas, sin que se complete el proceso de enfriamiento.

  • Humedad relativa alta: la evaporación se dificulta porque el aire ya contiene una proporción elevada de vapor de agua, lo que reduce la capacidad del organismo para liberar calor.
  • Falta de ventilación: el aire estancado permanece húmedo junto a la piel y bloquea el mecanismo de enfriamiento, con lo que el calor incorporado por la bebida puede superar al que el cuerpo consigue disipar.
  • Ambiente seco y ventilado: la transpiración se evapora con mayor rapidez y el balance térmico puede resultar refrescante, aun cuando se haya incorporado una bebida caliente.
  • Bebidas frías: ofrecen una sensación inmediata de frescura y reducen de manera transitoria la percepción de calor, aunque no promueven la sudoración de la misma forma.

Para Tregoning, la prioridad durante las jornadas calurosas es sostener la reposición de líquidos con frecuencia. La elección entre una bebida fría y una caliente queda en segundo plano frente a la hidratación constante y a las condiciones del ambiente. En la práctica, la temperatura de la taza o del vaso importa menos que el hecho de mantener al cuerpo bien provisto de agua, un aspecto que se vuelve decisivo cuando se registran jornadas con marcas térmicas elevadas.

“La prioridad es reponer líquidos de manera frecuente. La temperatura de la taza o del vaso tiene un papel secundario frente a la hidratación y las condiciones del ambiente.”John Tregoning, profesor especializado en bienestar
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Verónica CeballosEconomía regional

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