Pollo al limón con rebozado de dos harinas: la fórmula para que quede crocante por fuera y jugoso por dentro
Contramuslo entero, una mezcla a partes iguales de harina de trigo y almidón de maíz, polvo de hornear y agua fría. La salsa, aparte, con limón y almidón. Acá, el detalle de una preparación habitual en los restaurantes de cocina china en España.

Me gustan los viernes que arrancan con una receta así, de las que parecen simples pero esconden un par de mañas. Esta semana se viene un fin de semana largo y la ocupación hotelera en los principales destinos del país arrancó arriba del setenta por ciento, según me confiaron operadores de la costa atlántica y de la zona de Calamuchita. Buen clima, buen humor y ganas de cocinar algo distinto en el departamento alquilado o en la casa de la suegra.
El pollo al limón es uno de los platos más pedidos en los restaurantes de cocina china que funcionan en España, y también uno de los que mejor se traslada a una cocina de casa. La clave está en resolver dos cosas por separado: la carne rebozada y frita, y la salsa agridulce que se le suma al servir. Nada del otro mundo, pero hay que respetar las proporciones.
La carne: golpes, reposo y fritura bien caliente
El corte indicado es el contramuslo entero, deshuesado. Primero se salpimenta y se le dan pequeños golpes por toda la superficie con el canto del cuchillo, para ablandar las fibras. Después se deja reposar unos minutos mientras se prepara lo demás. Esa es la base para que la carne quede tierna y no se seque en la fritura.
- Por cada 60 gramos de rebozado: 30 gramos de harina de trigo y 30 gramos de almidón de maíz, un gramo de polvo de hornear y 90 mililitros de agua fría.
- La mezcla seca se combina primero y el agua se agrega de a poco, hasta conseguir una consistencia intermedia, que cubra la pieza sin chorrear.
- El contraste entre la masa fría y el aceite bien caliente es lo que forma la cubierta crocante, con burbujas parejitas.
- Después de freír, se escurre sobre papel absorbente un par de minutos y recién ahí se corta en tiras o en trozos, para que los jugos no se escapen.
La salsa: aparte, a fuego medio y bien caliente
La salsa se prepara en otro recipiente y se suma al plato en el último momento. En una olla chica a fuego medio se ponen el jugo de medio limón, 20 gramos de azúcar y 30 mililitros de agua. Se revuelve hasta disolver el azúcar. En un vaso aparte se disuelven 2,5 gramos de almidón de maíz con un par de cucharadas de agua fría, y esa mezcla se incorpora de a poco a la olla, sin dejar de revolver. Un par de minutos de cocción alcanzan para que espese y tome brillo. Se sirve bien caliente sobre el pollo ya cortado.
Comparado con esta misma fecha de 2025, cuando la receta del pollo al limón recién empezaba a viralizarse en redes, hoy ya se consigue almidón de maíz en cualquier dietética del barrio y el polvo de hornear viene en sobrecitos individuales. Algo es algo. Y si te quedó una duda: donde comerlo bien hecho, en Buenos Aires, todavía hay que ir al barrio chino de Belgrano, sobre la calle Arribeños, donde varias casas de comida preparan esta versión con la salsa bien brillante y el rebozado bien firme. Ahora, si lo hacés en casa, contame cómo te salió.
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