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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Plottier abre la puerta a recuperar el sauce que el país se olvidó

El Centro de Formación Profesional Agropecuario Nº 1 lanza un taller semanal y gratuito para reproducir el único sauce nativo de Argentina, una especie clave para la biodiversidad regional que suele pasar desapercibida.

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Facundo ReynaAmbiente y sierras · · 3 min de lectura
Plottier abre la puerta a recuperar el sauce que el país se olvidó

Plottier se propone algo tan simple como urgente: devolverle al territorio un árbol que le pertenece por derecho propio y al que, sin embargo, casi nadie sabe ponerle nombre. El Sauce Criollo (Salix humboldtiana), el único sauce originario de Argentina, será el protagonista de un ciclo de talleres gratuitos que arrancan el martes 8 de septiembre en el Centro de Formación Profesional Agropecuario (CFPA) Nº 1, sobre Ruta 22, kilómetro 1232, de 16 a 18.

La propuesta no es una charla aislada ni un evento decorativo. La intención declarada es construir un estaquero permanente que funcione como unidad didáctico-productiva: un espacio donde aprender y producir plantas convivan de manera sostenida. Quienes se acerquen van a manipular estacas desde el primer encuentro y a entender por qué una especie nativa no puede seguir siendo ignorada en una región donde el arbolado público depende, casi exclusivamente, de variedades introducidas.

Un sauce que existe y, aun así, no se ve

El Sauce Criollo está adaptado a los sistemas ribereños del norte de la Patagonia y cumple un rol estructural en la biodiversidad local: protege márgenes, da sombra, sostiene suelo y alimenta una red de insectos y aves que también es patrimonio. Sin embargo, su presencia en los planes de forestación urbana y rural es marginal. Mientras tanto, el arbolado de la región sigue dominado por especies exóticas que, en muchos casos, no responden a las condiciones del territorio ni a la Ley Nacional de Protección de los Bosques Nativos, que en su artículo 1 reconoce el valor de los ecosistemas forestales nativos y la necesidad de garantizar su conservación y restauración.

Qué se hace en cada encuentro

  • Identificación del Salix humboldtiana en el campo, incluyendo la observación de la planta en flor para reconocerla en su entorno natural.
  • Recolección de estacas y armado de un estaquero, con práctica concreta desde la primera jornada.
  • Seguimiento del proceso de enraizamiento y aprendizaje de las técnicas de propagación vegetativa.
  • Planificación de acciones de plantación y devolución de plantas a plazas, calles y predios de la región.

La capacitación está a cargo del técnico forestal Julián Basile y la ingeniera agrónoma Gabriela Sotera, dos perfiles que garantizan un enfoque técnico riguroso. Los encuentros se repetirán todos los martes en el mismo horario y están abiertos a vecinos, productores, estudiantes, escuelas, organizaciones e instituciones interesadas en sumarse.

La experiencia tiene antecedentes concretos. El INTA ya desarrolló en la Patagonia trabajos de rescate del Sauce Criollo basados en propagación vegetativa y cultivo en estaqueros. En Río Negro, durante 2026, se llevaron adelante jornadas con escuelas y acciones de plantación en varias localidades. El taller de Plottier se inscribe en esa línea y busca replicarla con escala local.

La pregunta que deja la convocatoria es incómoda, pero inevitable: si durante décadas se plantaron sauces extranjeros en calles, plazas y márgenes de ríos de la región sin mayor discusión, ¿quién autorizó esa decisión y cuándo? Y, sobre todo, ¿quién va a hacerse cargo ahora de reparar el daño silencioso de haber borrado del paisaje al único sauce que es verdaderamente nuestro?

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