Piñeiro rescata a Puig del exilio y lo sube a un escenario porteño
La escritora adaptó "Maldición eterna a quien lea estas páginas", una novela escrita en Nueva York, y la convirtió en una obra con tres actores que repasa, dice ella, una clase media "casi arqueológica".

A veces conviene no leer ciertas novelas hasta que alguien te las pone en un escenario. Eso parece haber pensado Claudia Piñeiro cuando releyó "Maldición eterna a quien lea estas páginas", de Manuel Puig, para prologar nada menos que la reedición de la obra completa del escritor. La encontró llena de diálogos, de voces cruzadas, de una teatralidad que pedía a gritos un proscenio. Y, como es de las que no le esquivan a los desafios, la llevó al teatro. Estrenó el 23 de agosto, bajo la dirección de Marcelo Moncarz, con Luis Campos, Mateo Chiarino y Luz Miraldi en el elenco. Vale la entrada.
Un libro escrito en Nueva York
La novela nació del exilio de Puig en Estados Unidos y, según Piñeiro, tiene esa cosa fantasma de los textos que se escriben lejos de casa. La pieza enfrenta a un argentino amnésico con un joven neoyorquino en un intercambio que, palabra más palabra menos, le habla al presente. "Me impresionó cómo le habla al presente el texto", dijo la autora, convencida de que ciertos libros aparecen en su momento más tarde de lo que salieron a la calle.
Para Piñeiro, Puig fue casi un etnógrafo de la clase media argentina. La retrató con cartas, conversaciones y esas maneras de hablar que no aspiran a la corrección sino a la fidelidad de cómo se hablaba en los living rooms. Esa clase media, dice hoy la escritora, es "casi arqueológica". Uno la mira y siente que perteneció a un país anterior. Detrás de la broma asoma algo melancólico, claro.
Tres actores y un personaje que se humaniza
El cruce de los dos personajes centrales funciona como una pequeña radiografía de dos países, dos modos de ver el mundo. Pero Piñeiro advierte que la adaptación le descubrió matices que la lectura no le había regalado: el personaje del argentino, duro y a veces hiriente, se humaniza en la voz y el cuerpo de Luis Campos. "Todos somos claroscuros", reflexionó la dramaturga sobre esa tensión entre la aspereza y la ternura que el escenario vuelve inevitable.
Completan el equipo Chiarino y Miraldi, que se bancan la complejidad de sostener el lado neoyorquino de la historia sin quedar como meros partenaires. Si hay que destacar a alguien del elenco que suele quedar en segundo plano, va el reconocimiento para Miraldi, que le pone cuerpo y aire a una pieza que sin ella se volvería demasiado solemne.
Quien conozca la novela seguro quiere ir a chequear qué hizo Piñeiro con el material y, de paso, reencontrarse con Puig. Quien nunca se topó con el texto va a salir del teatro con ganas de leerlo. Las dos reacciones, en esta obra, valen por igual.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Revelan el nuevo look de la protagonista de ‘Avatar 3’ y las altas apuestas de Disney

Veintiocho años no alcanzan: las hermanas Owens vuelven, pero la magia se quedó en 1998

Astro Bot triunfa como Mejor Juego del Año en los BAFTA 2025
