Obrador Florida, la heladería de Palermo donde cada sabor viaja solo y sin mezclas
Once opciones, envases por gusto y golosinas artesanales: el proyecto de Mecha Román que cumple tres años en el barrio y se reinventa con cada estación

Soy de los que cuando entran a una heladería lo primero que hacen es mirar la pizarra y después, si hay lugar, se quedan charlando con quien atiende. En Palermo me topé con un lugar que rompe una costumbre bastante arraigada: acá no vas a poder pedir un kilo de helado con tres sabores mezclados. Te lo sirven en envases separados, un gusto por pote, para que cada uno se coma su propia experiencia.
Una carta corta que cambia con el calendario
Obrador Florida, en el corazón de Palermo, ofrece once sabores en total. Cinco son fijos durante todo el año: chocolate, limón, sambayón, vainilla y dulce de leche. Los otros seis rotan según la temporada. Entre las opciones que aparecieron en distintas épocas del año están las avellanas tostadas de Río Negro, el queso crema con quinotos confitados, la crema de té Earl Grey con chocolate y la crema de jengibre. También hay dos sorbetes de pomelo, uno blanco y otro rosado, para comparar dos versiones de la misma fruta.
“Cuando hacemos una degustación de un sorbete, siempre acercamos el otro para que la gente note las diferencias. La idea es que cada sabor se pruebe solo.”Mercedes Mecha Román, creadora de Obrador Florida
- Vasitos y cucuruchos: permiten combinar hasta tres gustos, arrancan en $9.000.
- Envases de un cuarto o medio kilo: un solo sabor por recipiente, no venden de un kilo.
- Golosinas artesanales: desde $2.800 por unidad, sueltas o en cajas del día.
- Opciones permanentes: chocolate, limón, sambayón, vainilla y dulce de leche.
- Sorbetes de pomelo blanco y rosado para comparar dos estilos de la misma fruta.
Mecha Román es cocinera de formación. Estudió gastronomía y después se perfeccionó con cursos específicos de heladería antes de abrir el local en el otoño de 2022. El equipo trabaja sin polvos, esencias ni jarabes, prepara todos los sabores una sola vez por semana y aplica técnicas de cocina para cuidar la textura. La receta del helado de limón, por ejemplo, llevó dos años de pruebas e incluye rallar las cáscaras a mano para sacarles todo el aroma.
Con la misma lógica nació la línea de golosinas: malvaviscos frutales, chupetines de chocolate, bombones, mazapán de pistacho y crocantes de miel cubiertos con chocolate. Son preparaciones que reutilizan partes de las frutas que no entran en los helados, sin colorantes ni saborizantes artificiales. Una manera de cerrar el círculo entre la cocina y la heladería.
Para terminar la recorrida, una parada que vale la pena: en la misma cuadra de la heladería funciona Café La Piola, un clásico de Palermo donde sirven tortas caseras y medialunas recién horneadas. Ideal para sentarse un rato y dejar que el paladar baje de temperatura después de una buena cucurucha.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo



Cómo viajar con tu perro o gato en micros de larga distancia: requisitos de las empresas
