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NutreAR: especialistas argentinos ponen el foco en el acto de comer y no solo en el menú

El consenso, presentado en el 9° Congreso Argentino de Nutrición Pediátrica, sostiene que la comensalidad y la imitación familiar son claves para formar hábitos alimentarios saludables entre los 2 y los 17 años.

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Verónica CeballosEconomía regional · · 2 min de lectura
NutreAR: especialistas argentinos ponen el foco en el acto de comer y no solo en el menú

Verónica Ceballos, Economía regional. La alimentación infantil y adolescente dejó de leerse como una lista de nutrientes y alimentos permitidos para empezar a interpretarse como un hecho social, cultural y familiar. Esa es la premisa central del consenso NutreAR, elaborado por PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil) y presentado en el 9° Congreso Argentino de Nutrición Pediátrica, organizado por la Sociedad Argentina de Pediatría.

El documento, dirigido a profesionales de la salud y a familias, abarca desde los dos hasta los diecisiete años y parte de un concepto que los especialistas denominan comensalidad: el conjunto de prácticas, rutinas y vínculos que rodean al acto de comer, más allá de los productos que se llevan a la mesa.

La imitación como mecanismo central

Uno de los puntos más subrayados por los autores es que los niños y adolescentes aprenden a comer, en buena medida, por imitación. Cuando comparten la mesa con padres, hermanos, tíos o amigos que incorporan variedad, tienden a ampliar su propio repertorio de alimentos. Por el contrario, la selectividad alimentaria, es decir, la tendencia a restringirse a un menú muy limitado, se vuelve más difícil de revertir cuando no hay modelos cercanos que ofrezcan otras opciones.

La recomendación que surge del consenso es concreta: ofrecer siempre algún alimento nuevo y evitar consolidar dietas demasiado estrechas, incluso frente a la insistencia de un chico que rechaza lo desconocido. La insistencia, señalan los especialistas, es parte del proceso.

La adolescencia y la pantalla: un combo que preocupa

Vamos a los números. A partir de los 14 o 15 años crece de manera marcada la tendencia a comer en soledad, en el cuarto y frente a una pantalla, una práctica que reduce las oportunidades de construir los vínculos que la comensalidad promueve. La propuesta de NutreAR es sostener al menos una comida compartida por día; la cena aparece como la más viable, dado que los horarios laborales, escolares y deportivos dificultan coincidir en el resto de las comidas. Los especialistas aclaran que la mesa no necesita ser familiar en sentido estricto: cenar con amigos cumple la misma función social.

  • Comensalidad: el concepto que integra tiempo, lugar y compañía alrededor de la comida.
  • Aprendizaje por imitación: los chicos replican los hábitos de quienes comparten la mesa.
  • Variedad sostenida: ofrecer alimentos nuevos de manera reiterada para ampliar el repertorio.
  • Rutina diaria: al menos una comida compartida, preferentemente la cena.
  • Entornos más allá del hogar: los comedores escolares con planificación nutricional y las viandas caseras cumplen un papel complementario.

El consenso también pone la lupa en la comensalidad fuera del hogar. En la escuela, los comedores con menús planificados bajo criterios nutricionales y las viandas preparadas en casa aparecen como herramientas para ampliar las opciones y abrir conversaciones sobre la comida, un punto que los especialistas consideran tan formativo como el propio plato que se sirve.

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Verónica CeballosEconomía regional

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