Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Punto Serrano

Punto Serrano

Portada — Vida —

Neuquén, bajo agua y pedrada: la alerta naranja se hizo carne en el inicio de semana

Tormentas eléctricas, granizo y ráfagas fuertes azotan a media provincia. Las recomendaciones van de lo práctico a lo elemental: quedarse en casa, asegurar lo que pueda volar y tener el celular cargado. Nada del otro mundo, pero parece que hace falta recordarlo.

CB
Claudia BustosEspectáculos · · 3 min de lectura
Neuquén, bajo agua y pedrada: la alerta naranja se hizo carne en el inicio de semana

Empezamos el lunes con el cielo desatado y la marquesina meteorológica trabajando a pleno. Neuquén amaneció con seis departamentos pintados de naranja en el mapa del Servicio Meteorológico Nacional, y no es un naranja cualquiera: es el de las tormentas que se ponen serias, con rayos a discreción, piedra que cae del cielo y viento que mueve lo que encuentra a su paso.

Donde la cosa se pone color naranja

Loncopué, Picunches, Ñorquín, Añelo, Pehuenches y Chos Malal son los departamentos que encabezan el ranking de esta jornada complicada. Ahí se prevén tormentas con actividad eléctrica frecuente, granizo de tamaño considerable y ráfagas que no vienen a charlar. Los modelos marcan acumulados de lluvia entre 20 y 50 milímetros en pocas horas, con la posibilidad de que en algunos puntos puntuales la cifra se pase de rosca. La franja más caliente de la inestabilidad se espera para la tarde y la noche, así que quien pueda guardar el auto bajo techo tiene el resto del día para pensarlo.

Y en amarillo tampoco se salva nadie

La lista en alerta amarilla es más larga y no por eso menos importante: Confluencia, Picun Leufu, Catán Lil, Collón Curá y Zapala, más los sectores bajos de Aluminé, Huiluches y Lácar. En esas zonas los acumulados previstos van de 10 a 20 milímetros, con granizo ocasional, ráfagas de viento y, en las áreas de mayor altura, un condimento extra que siempre complica: nieve. Para los que viven en zona de cordillera, el menú viene completo.

El manual de instrucciones que nadie lee

  • Quedarse en casa salvo que sea imprescindible salir. Si toca circular, evitar calles anegadas, que el agua esconde pozos y tapa la profundidad real.
  • Mantenerse lejos de puertas y ventanas durante la tormenta. Los rayos y las descargas estáticas eligen los peores momentos para sorprender.
  • Retirar o asegurar objetos sueltos en patios, balcones y techos. Macetas, sillas de plástico y tendederos se transforman en proyectiles con ráfagas fuertes.
  • Limpiar desagües, canaletas y sumideros. Un sumidero tapado es la mejor invitación a que el agua entre a la casa como si fuera suya.
  • Si el agua logra ingresar, cortar la electricidad y desconectar electrodomésticos antes de intentar mover nada. La heroicidad con cables enchufados no termina bien.
  • Tener a mano números de Protección Civil, Bomberos y Policía. Y cargar el celular antes de que se caiga el tendido, porque el teléfono descargado en la emergencia es un adorno caro.

Para los departamentos bajo alerta naranja, el protocolo suma un ítem que no es opcional: armar un botiquín básico con agua potable, alimentos no perecederos, radio a pilas, linterna y un kit de primeros auxilios. Suena a consejo de manual de colegio primario, pero cuando se corta la luz a las tres de la tarde uno termina agradeciendo haberle hecho caso a la seño de cuarto grado.

Si la tormenta te agarra afuera, no hay épica que valga: hay que buscar refugio en un edificio, una casa o un vehículo con las ventanillas cerradas. Las zonas arboladas, los postes y los espacios abiertos son el peor lugar del mundo cuando el cielo decide hacer su show de luces. Vale la entrada quedarse adentro; no vale ni un minuto la idea de hacerse el valiente filmando con el celular bajo la lluvia.

Y un párrafo aparte, sin firma, para los equipos de Defensa Civil y Bomberos de cada una de esas localidades, que son los que van a contestar el teléfono cuando todos los demás pedimos que pare de llover. Nadie los nombra hasta que hace falta, y esta semana, por lo que se ve, va a hacer falta temprano. A esos trabajadores anónimos les cabe un elogio grande, porque cuando el resto se queda mirando el radar, ellos ya están saliendo con el bombo de la sirena.

CB
Claudia BustosEspectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo