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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Memoria bajo presión: los hábitos cotidianos que los especialistas recomiendan revisar antes de fin de año

Descanso sostenido, menos pantallas a la vista y ejercicio aeróbico forman parte de las recomendaciones de expertos para preservar la memoria. El cerebro, explican, se beneficia de una rutina con menos interrupciones y de pequeños esfuerzos por recuperar datos antes de delegarlos en el teléfono.

HB
Hernán BrizuelaPolítica provincial · · 4 min de lectura
Memoria bajo presión: los hábitos cotidianos que los especialistas recomiendan revisar antes de fin de año

En los pasillos de los centros de investigación cognitiva de Estados Unidos, la conversación de los últimos meses gira en torno a un enemigo silencioso: la fragmentación de la atención. Especialistas consultados por publicaciones especializadas coincidieron en que organizar el día con menos interrupciones puede ser un punto de partida concreto para cuidar la memoria, un activo que se desgasta con el correr de los años y que admite, según los propios expertos, decisiones cotidianas al alcance de cualquier persona.

La trampa del multitasking

Revisar mensajes mientras se conversa o se responde un correo obliga al sistema cognitivo a cambiar de foco de manera permanente. Gary W. Small, director de terapias innovadoras de salud conductual de Hackensack Meridian Health, explicó que esa alternancia aumenta la tasa de errores y genera un cuadro de estrés que puede perjudicar la memoria de corto plazo. La recomendación práctica pasa por dejar el teléfono lejos durante una tarea, reservar momentos para consultar el correo y reunir los trámites administrativos en un mismo bloque, de modo de reducir la fragmentación que el cerebro paga con esfuerzo extra.

“Esa alternancia aumenta los errores y genera estrés que puede perjudicar la memoria de corto plazo.”Gary W. Small, director de terapias innovadoras de salud conductual de Hackensack Meridian Health

Esfuerzo antes que búsqueda

El teléfono también puede esperar cuando no aparece un nombre conocido. Intentar reconstruirlo mentalmente antes de buscarlo en la pantalla permite ejercitar la memoria y, según la profesora de Ciencias Cognitivas de la Universidad de California en Irvine Sara Mednick, activa el hipocampo y la corteza prefrontal, dos regiones clave en la consolidación de recuerdos. La indicación es simple: tolerar la incomodidad de no recordar de inmediato y concederse unos segundos antes de delegar el dato en el dispositivo.

  • Reservar horarios fijos para revisar mensajes y correo electrónico.
  • Dejar el celular fuera del alcance durante tareas que demanden concentración.
  • Intentar recordar un nombre o un dato antes de buscarlo en el teléfono.
  • Agrupar los trámites y pendientes administrativos en un mismo bloque de la jornada.

Descanso y movimiento, dos pilares con evidencia

El descanso ofrece otra oportunidad concreta de cuidado. Mientras se duerme, el cerebro organiza lo aprendido durante la jornada. La recomendación de dormir entre siete y ocho horas apunta a sostener ese proceso y, según Mednick, una siesta de unos 30 minutos puede contribuir a fijar información como complemento del sueño nocturno, sin reemplazar el descanso principal.

Moverse también tiene efectos sobre el funcionamiento cerebral. Small explicó que el ejercicio aumenta el aporte de oxígeno y nutrientes al cerebro y favorece la producción de proteínas involucradas en la comunicación neuronal. Una investigación de la Universidad de Illinois siguió durante un año a 120 personas de entre 55 y 80 años: quienes caminaron rápido durante 40 minutos, tres veces por semana, registraron un hipocampo un 2 por ciento más grande que quienes hicieron estiramientos y tonificación, un dato que los especialistas citan como respaldo del ejercicio aeróbico en la preservación de la memoria.

Mesa, vínculos y aprendizaje

En las comidas, los especialistas destacaron el patrón MIND, que reúne elementos de las dietas mediterránea y DASH e incluye cereales integrales, vegetales de hoja y pescados grasos. La alimentación forma parte, según los expertos, del mantenimiento de la atención y de la capacidad de almacenar recuerdos, y se ubica en el mismo plano de cuidado que el resto de los hábitos.

Compartir encuentros y sumar una habilidad nueva completan el cuadro. Una conversación requiere escuchar, interpretar y recuperar experiencias; tocar un instrumento o estudiar un idioma exige recordar y sostener la atención. Para los especialistas, la memoria se sostiene con una rutina que combine descanso, movimiento, alimentación, vínculos y entrenamiento, y se deteriora, sobre todo, cuando la atención se vuelve. La advertencia es de los expertos consultados: sin orden en la agenda cotidiana, ningún suplemento reemplaza al cerebro bien entrenado.

La conclusión que dejan Small y Mednick es directa: la memoria se cuida con decisiones simples y sostenidas, no con atajos tecnológicos. Concentrarse en una actividad por vez, dormir lo suficiente, moverse con regularidad y tolerar el esfuerzo de recordar antes de buscar son, según los especialistas, las herramientas más concretas para preservar la memoria a partir de los 40. La responsabilidad, coinciden los expertos, es del propio usuario.

HB
Hernán BrizuelaPolítica provincial

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