Medvedev quiso ver la repetición que ya no existe y casi se va a casa antes de tiempo
El ruso frenó el juego en Shanghái, discutió con el juez de silla y amenazó con retirarse porque no le dejaban revisar un punto con el ojo de halcón, un sistema que el ATP ya no usa. Terminó perdiendo con Jodar.

Lo de Daniil Medvedev en Shanghái fue de esas cosas que cuesta creer que pasen en un Masters 1000. El ruso, número seis del mundo, perdió los estribos en una semifinal, se plantó frente al juez de silla y amenazó con abandonar el partido si no le mostraban una repetición que el reglamento ya no permite.
40-40, primer set, todo se desmadró
El lío arrancó cuando el marcador estaba 4-2 en el primer set a favor del español Rafael Jodar, 13° del ranking. Medvedev llegó exigido a un 40-40, tiró una derecha larga y, en vez de mirar al otro lado de la red, empezó a pedir ver un golpe anterior de su rival. Quería chequear si una pelota de Jodar había sido buena o no. Pidió el ojo de halcón. El problema es que ese botón ya no existe.
Desde hace un tiempo, el ATP Tour reemplazó el sistema tradicional por el Electronic Line Calling Live, un ojo electrónico que decide en silencio si cada pelota entra o sale. Sin jueces de línea en la cancha, los jugadores ya no pueden pedir el challenge clásico. Las marcas hablan solas.
“Por protocolo no lo podemos mostrar; únicamente mostramos el último golpe, el tuyo.”Adel Nour, juez de silla
La explicación no le cerró a Medvedev. Escaló el tono y, palabra más, palabra menos, le dijo al juez que se iba a retirar si no le pasaban la imagen. El rusazo estaba dispuesto a tirar el partido antes que seguir sin ver la repetición.
El árbitro agarró el walkie-talkie, habló con el oficial responsable del partido y, después de unos segundos de silencio tenso, aceptaron mostrarle la jugada a Medvedev. El resultado fue el que el propio jugador temía: la pelota de Jodar había caído dentro. Buena. Punto perdido. Set perdido, al final.
El resto del partido fue un trámite
Medvedev siguió en la cancha, pero no volvió a meterse en el partido. Jodar, con el envión del episodio y el tanteador a favor, lo cerró por 6-3 y 6-4 y se metió en la final del Masters 1000 de Shanghái. El otro finalista será Alejandro Davidovich Fokina, que viene de eliminar a Alexander Zverev, número dos del mundo. La final, entonces, será española hasta las últimas consecuencias.
Me quedo pensando en algo: el tenis profesional le sacó a los jugadores la posibilidad de discutir líneas y, en algún rincón de la cancha, Medvedev todavía cree que puede pelear por lo que ya no existe. Quiso ver un fantasma. Mientras tanto, Jodar le ganó el partido.
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