Mario Pergolini convirtió una entrevista a Gabriel Rolón en una sesión de reclamos con su propio equipo
Evelyn Botto y Soy Rada aprovecharon la presencia del psicoanalista para ponerle sobre la mesa al conductor sus quejas cotidianas: desde que la llama por otro nombre hasta que la dejó de seguir en Instagram. Todo terminó en risas, aunque no del todo.

A veces una invitación pensás que te puede cambiar el día y termina siendo un problemón. Eso le habrá pasado a Gabriel Rolón cuando aceptó sentarse en el estudio de Otro día perdido: terminó ejerciendo de terapeuta de grupo entre Mario Pergolini y dos de sus compañeros, que tenían más para reclamarle de lo que el conductor imaginaba.
La excusa fue una nota sobre su último libro. Pero antes de que la nota empezara, Evelyn Botto y Agustín Aristarán, más conocido como Soy Rada, le plantearon al conductor situaciones de la convivencia diaria con un humor que mezclaba chicana y algo de. Lo hicieron delante del psicoanalista, como si necesitaran un testigo calificado.
Botto, la eterna nueva
La locutora arrancó con dos planteos que tenían forma de queja y fondo de cargada. Primero: después de más de un año en el programa, ¿seguían tratándola como la recién llegada? Segundo y más picante: en varias oportunidades Pergolini la llamó Layla, un nombre que no es el de ella. El conductor salió con la clásica excusa de que le cuesta retener los nombres ajenos. Botto no le compró la explicación ni un segundo.
Después sumó un dato que parecía menor pero no lo era: dijo que su compañero no la saluda con un beso. Rolón, fiel a su rol, contestó que cada uno tiene su manera de vincularse y de demostrar afecto. Y ya que estaba, agregó que Aristarán tampoco es de los que se entregan a los besos en los saludos. Acá el psicoanalista no zanjó nada: simplemente abrió otra puerta.
El unfollow como declaración de principios
El plato fuerte lo puso Soy Rada. El humorista contó que Pergolini lo dejó de seguir en Instagram y que, encima, se lo anunció en persona mientras estaban charlando. Para Aristarán, que el conductor figurara entre sus seguidores tenía un valor casi simbólico: le servía como carta de presentación ante terceros. Que se haya terminado ese lazo le dolió, aunque lo contó entre risas.
Pergolini se justificó diciendo que las publicaciones frecuentes de su compañero le resultaban aburridas. Rada le devolvió la pelota con una de esas frases que parecen inocentes y no lo son: le recordó que siempre pudo silenciar la cuenta sin necesidad de dejar de seguirlo. Rolón volvió a meter la cuchara y preguntó si esa decisión no decía también algo sobre la relación entre ambos. Otra vez el profesional dejó la pregunta picando.
El consultorio ambulante
El segmento había empezado con una pavada que terminó definiendo el tono: Aristarán invitó a Rolón a sentarse entre él y Botto. Esa distribución de butacas despertó la curiosidad de Pergolini y destapó la catarata de reclamos que los compañeros tenían guardados. La nota sobre el libro quedó para el final, como corresponde cuando una entrevista se transforma en otra cosa.
Pergolini intentó cerrar la dinámica con una pregunta que sonaba a chiste pero no lo era del todo: quiso saber si la idea de una terapia grupal es que todos terminen llevándose bien. Rolón le explicó que el objetivo depende de cada caso y le devolvió la pelota al consultorio preguntando si se trataba de gente que tenía que seguir compartiendo aire.
Aristarán cerró la sesión con un último planteo en tono jocoso sobre el trato que recibía y las actividades que le tocaba hacer. Después sí, Pergolini dio por terminada la sesión colectiva y retomó lo que tenía que ser una entrevista desde el principio.
¿Vale la entrada? Vale la mitad. La dinámica funciona mientras dura la cargada y Rolón cumple con meter la cabeza donde nadie lo llamó. Pero lo que se queda dando vueltas es la pregunta del final: qué lugar tiene el humor en la convivencia laboral, y sobre todo si alcanza para tapar cosas que, aunque se digan en broma, no siempre son tan chiste. Igual me saco el sombrero con Evelyn Botto, que es de las que se banca el archivo y encima se la banca parada frente al conductor sin perder la sonrisa.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


'The Death of Robin Hood' incorpora a Bill Skarsgård junto a Hugh Jackman y Jodie Comer

Un cazador de clase SSS se asoma por la pantalla y promete pelea: el anime llega en enero de 2027
