Mario Boskis: mantener vínculos y un propósito durante la vejez puede ayudar a vivir más y mejor
El cardiólogo sostuvo que conservar amistades, familia y ocupaciones favorece la longevidad. Advirtió sobre los riesgos del invierno, repasó los cuidados para evitar infecciones respiratorias y pidió consultar al médico de cabecera sobre las vacunas.

Salir a la calle, cruzarse con un conocido en la vereda y volver a una actividad que entusiasma parecen gestos simples. Para el cardiólogo Mario Boskis, sin embargo, esos movimientos cotidianos pueden inclinar la balanza hacia una vejez más larga y, sobre todo, más llevadera. En diálogo con este medio, el especialista explicó que sostener vínculos y mantener un propósito de vida forma parte de las recomendaciones que repite en el consultorio, a unos treinta y cinco kilómetros de Córdoba por la ruta E-55, en pleno valle de Paravachasca.
El planteo combina dos planos. Por un lado, la salud emocional y social: conservar amistades, hablar con los hijos y los nietos, ir a un club, participar en un taller o simplemente dar una vuelta por la plaza. Por el otro, la salud física: una vida activa que debe ir acompañada de cuidados concretos frente a las infecciones respiratorias que circulan con fuerza durante el invierno.
Un invierno que exige más atención
Boskis describió que en los meses fríos coinciden dos factores: una mayor circulación de virus respiratorios y más tiempo compartido en ambientes cerrados. Estar en un salón, en un locutorio o en la sala de espera de un centro de salud junto a personas que cursan una infección aumenta las chances de contagio. Esa realidad obliga a no relajar los hábitos de prevención.
- Usar barbijo ante síntomas respiratorios propios o de un conviviente, para reducir la transmisión a los demás.
- Lavarse las manos al llegar a casa, al llegar al trabajo y antes de comer, ya que las superficies pueden vehiculizar microorganismos.
- Ventilar los ambientes aunque haga frío, para renovar el aire y bajar la carga viral en los espacios cerrados.
- Consultar al médico de cabecera sobre las vacunas que corresponden en cada caso, en función de los antecedentes y los factores de riesgo.
- Recordar que el frío por sí solo no causa infecciones, pero puede debilitar mecanismos de defensa como el movimiento de las cilias que limpian las vías respiratorias.
Sobre el punto de las vacunas, el cardiólogo mencionó la inmunización contra la gripe y la neumonía, así como la protección frente al virus sincicial respiratorio, que suele complicar a los adultos mayores. Insistió en que la indicación debe quedar en manos del médico de cabecera, que conoce el historial clínico de cada paciente y puede definir el calendario adecuado.
El motor cotidiano: tener algo por qué levantarse
Más allá de la gripe y la neumonía, Boskis puso el foco en un aspecto menos clínico y más humano. Señaló que muchos de sus pacientes envejecen mejor cuando conservan un motivo para levantarse cada mañana, algo que los especialistas suelen asociar con el concepto japonés de ikigai, entendido como la razón que da sentido a la vida cotidiana.
“La edad por sí sola no debería llevar a abandonar aquello que genera bienestar; mientras el cuerpo lo permita, conviene sostener las ocupaciones, las amistades y la comunicación con la familia.”Mario Boskis, cardiólogo
En la práctica, esa idea se traduce en algo muy concreto: seguir concurriendo al centro de jubilados, mantener el café de los domingos, no dejar el taller de costura o de manualidades y aceptar la invitación del vecino del barrio Residencial para jugar a las cartas. A esos pequeños rituales, el especialista les asigna un papel protector frente al aislamiento, un cuadro que en la vejez suele pasar inadvertido para el entorno pero deteriora la salud en silencio.
La voz de los vecinos de Alta Gracia
La mirada del cardiólogo coincide con lo que se escucha en las plazas del pueblo. En la plaza Solares, doña Elsa, vecina del barrio Cámara, resumió la cuestión con una frase que se repite en las mesas de los domingos: mientras haya con quién charlar y a quién visitar, la cabeza se mantiene despierta y el cuerpo acompaña. En la misma línea, Roberto, del barrio La Perla, contó que después de jubilarse retomó el club de bochas y asegura que esos jueves le cambiaron el ánimo. Son historias chicas, de esas que no aparecen en los papers, pero que los especialistas empiezan a mirar con atención porque respaldan lo que la clínica viene señalando: los vínculos son una herramienta de salud.
El reclamo pendiente: debe hacerse cargo
El mensaje de Boskis deja en claro que cada adulto mayor puede hacer mucho por su parte, pero también apunta a un costado que no depende únicamente de la voluntad individual. Las campañas de vacunación, la disponibilidad de turnos en los centros de salud y la presencia de médicos de cabecera en los barrios son decisiones que incumben a las autoridades sanitarias. En definitiva, sostener vínculos y un propósito de vida es el motor; garantizar el acceso a las vacunas y a la atención médica es el deber del Estado. Mientras esa parte no llegue completa, los vecinos de Paravachasca seguirán haciendo lo que pueden: abrir la puerta, tomar el mate y mantener encendida la vida social que tantas veces protege lo que la medicina no reemplaza.
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