Madrid se sigue cayendo: el Hapoel lo esperó en el último cuarto y le ganó 102-98
El equipo de Campazzo y Deck arrancó 0-3 en la Euroliga, una marca inédita para el club. Remontó 22 puntos y pasó al frente, pero volvió a quedar a pie. El 8 de octubre recibe al Partizan de Vildoza.

Empiezo por lo que duele. El Real Madrid perdió 102-98 con el Hapoel Tel Aviv en Sofía y arrancó la Euroliga con tres caídas al hilo. Nunca le pasó. Cero y tres. Una marca que no estaba en la historia reciente del club y que ya empieza a picar en el vestuario.
El partido lo cuenta todo. El Madrid entró al vestuario con 63 puntos en contra, se plantó en el tercer cuarto abajo por 22 y, desde ahí, sacó un parcial de 19-0 que daba para ilusionarse. Llegó a ganar. Lo tuvo. Y lo soltó en el cierre. Esa es la postal que se lleva Facundo Campazzo, con tres puntos, dos rebotes y siete asistencias, y Gabriel Deck, que apenas mojó con un punto.
Minuto 40: el descuento que no alcanzó
Theo Maledon terminó con 26 y fue lo mejor de un Madrid que no encontró quinteto confiable. Timothé Luwawu-Cabarrot agregó 21 y Walter Tavares firmó 14, pero el equipo volvió a quedarse corto en el último tramo. Ya no alcanza con la reacción. El problema está antes, en esos primeros 20 minutos donde recibe 63 puntos y se pone en posición de milagro.
- El Madrid visitará al Bayern Múnich en la próxima jornada de Euroliga, antes de recibir el 8 de octubre al Partizan de Belgrado, con Luca Vildoza en el plantel.
- El Partizan viene de ganarle 92-76 a Olimpia Milano y 92-79 a Paris. Vildoza viene de 16 puntos ante los franceses.
- Las otras dos derrotas del Madrid: 78-77 ante Dubai en el debut y 94-84 contra Anadolu Efes en la segunda fecha.
- Valencia, con el estreno de Gonzalo Corbalán, le ganó a Besiktas 96-94 y a Baskonia 111-88.
- Olimpia Milano, con cinco puntos y cuatro rebotes de Leandro Bolmaro, se recuperó con un 87-85 sobre Virtus Bologna.
Lo que tiene que ajustar el Madrid es de manual. La defensa del primer tiempo se desarma en cualquier serie, y por más que Tavares intimide en la pintura, los perimetrales reciben demasiado. Y cuando el equipo necesita una posesión clave en el cierre, no aparece un conductor claro. Campazzo asiste, sí, pero la bola no entra. Deck, que suele ser un revulsivo, hoy apenas existió. Con un 0-3 así, lo urgente no es la táctica: es recuperar la cabeza. Lo demás, viene solo.
Mirando de reojo la próxima fecha, al Partizan le sobra confianza y le sobra Vildoza, que viene dulce. Al Madrid le faltan argumentos y le sobran señales de alerta. La visita al Bayern Múnich, el 2 de octubre, va a marcar el tono. Pero la primera prueba de fuego grande será en el Palacio el 8 de octubre, cuando reciba a un Partizan que ya le ganó a Olimpia y a Paris sin despeinarse. Si quiere prenderse, le conviene empezar por ahí. Y por las dudas, que vaya afilando los triples.
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