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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La raqueta que habló por Sabalenka: una final que se le escapó y un estallido que quedó en el banco

La bielorrusa cayó en la definición del US Open ante Rybakina, rompió su raqueta antes de la premiación y lloró en el estadio. Después contó que necesitaba sacar afuera toda la bronca para no desbordar en la cancha.

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Sebastián CuelloDeportes · · 3 min de lectura
La raqueta que habló por Sabalenka: una final que se le escapó y un estallido que quedó en el banco

Lo que se vio en la final del US Open tuvo dos lecturas y las dos son ciertas. Aryna Sabalenka perdió ante Elena Rybakina por 6-4, 5-7 y 6-2, y antes de que le entregaran el trofeo de subcampeona volvió a su banco y golpeó su raqueta hasta destrozarla. La dejó tirada a pocos centímetros. Se quedó en silencio, con la vista perdida. Una cámara se acercó: ella la sacó con la mano, sin palabras. Le quedaba toda la ceremonia por delante.

Lo que vino después fue todavía más elocuente. Ya en la premiación, la número tres del mundo no aguantó. Se le quebró la voz, se le quebraron los ojos. El estadio la aplaudió de pie, que es la única caricia que sirve en esos momentos. Y después, en la conferencia, terminó de explicar lo que muchos quisieron preguntarle: por qué la raqueta, por qué la bronca.

En el minuto cero, la raqueta

“Es realmente difícil controlar tus emociones cuando perdés en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka, en conferencia de prensa

La confesión es sincera y, si se quiere, hasta didáctica. Hay una lógica ahí que cualquiera que haya perdido una final entiende: la rabia necesita una salida o te come por dentro. Sabalenka eligió la raqueta, eligió el banco, eligió un lugar donde nadie la filmaba. Lo hizo antes de la premiación, no después. Eso la contiene y la condena a la vez.

Rybakina, con la calculadora

El antecedente que ya estaba en la memoria

En 2023 Sabalenka cayó ante Coco Gauff en la misma ciudad y rompió una raqueta camino a los vestuarios, lejos de las cámaras. Aquel episodio aceleró la decisión de la organización de retirar las cámaras de los pasillos internos en los Grand Slams. Es decir: el estallido de este domingo no es una sorpresa para nadie, ni siquiera para ella. Es su manera de procesar una derrota grande. Una manera ruidosa, sí, pero no violenta hacia nadie.

Yo no la condeno. Romper una raqueta no es un gesto elegante, pero tampoco es un gesto sucio. Es el equivalente tenístico de patear un tablero en el fútbol o de gritarle al cielo en el golf. Es humano, es visceral y, en su caso, es hasta útil: si no la rompe ahí, la rompe después, en la conferencia, frente al micrófono y delante del mundo. Me inclino a creer que la raqueta es el precio que Sabalenka paga por llegar a estas finales con todo el cuerpo y todo el corazón. Y, en el mientras tanto, deja una pregunta incómoda para el circuito: hasta dónde la tolerancia con el gesto y hasta dónde la exigencia de fair play en los momentos más duros del tenis profesional. La respuesta, por ahora, sigue en el aire.

A la próxima fecha, la rival que le toque tiene un dato para tener en cuenta: a Sabalenka, cuando se le quiebra algo por dentro, se le quiebra afuera. Y eso, paradójicamente, suele ser una señal de que la siguiente la va a buscar con más hambre. Que tiemble quien le toque.

SC
Sebastián CuelloDeportes

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