La inflación estadounidense volvió a acelerarse en septiembre y se ubica en 3,7% interanual, impulsada por el precio de los combustibles
El índice de precios al consumidor registró una suba mensual del 0,6%, por encima del mes previo. La nafta lideró los aumentos y las empresas de consumo masivo ya comenzaron a trasladar parte de la suba de la energía a las góndolas.

El índice de precios al consumidor de Estados Unidos se aceleró en septiembre hasta el 3,7% interanual, según los datos oficiales dados a conocer por la oficina de estadísticas del gobierno de ese país. Se trata de una suba respecto del 3,4% registrado en agosto y consolida una tendencia ascendente durante el presente año, lejos del 9,1% que había alcanzado el indicador en el pico de 2022.
Vamos a los números
En la comparación mensual, los precios avanzaron un 0,6%, por encima del 0,4% del mes previo. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos frescos y energía, se ubicó en 2,6% interanual, también por encima del 2,4% de agosto, mientras que en términos mensuales avanzó un 0,3%, en línea con la variación del mes anterior.
El combustible fue, una vez más, el factor que más presionó al indicador. La nafta registró un incremento cercano al 9% entre agosto y septiembre, en un escenario atravesado por tensiones en el suministro global de petróleo y gas derivadas del conflicto armado en Irán, activo desde principios de año. El precio promedio nacional del galón se ubicó en 4,34 dólares, un nivel levemente superior al del mes anterior, aunque con una tendencia descendente en las últimas semanas.
El traslado a las góndolas
El alza de los combustibles no se detiene en el surtidor. Las empresas que producen y distribuyen alimentos absorben tarifas más altas de transporte y logística, y esa presión comienza a percibirse en los precios de los productos de consumo masivo. En ese marco, PepsiCo anunció que subirá parte de su catálogo para compensar el encarecimiento del combustible, del aluminio y de determinados ingredientes, en una muestra elocuente de cómo el precio de la energía termina impactando en la formación de precios a lo largo de toda la cadena.
- Nafta: suba cercana al 9% mensual, con un precio promedio nacional de 4,34 dólares por galón.
- Pasajes aéreos: acumulan un alza del 23% interanual.
- Inflación interanual: 3,7%, contra 3,4% en agosto.
- Inflación subyacente: 2,6% interanual, contra 2,4% en agosto.
- Petróleo Texas: cerca de 95,53 dólares el barril, con una suba aproximada del 1,5% en la jornada del informe.
Los pasajes aéreos acumularon un incremento del 23% respecto de septiembre del año anterior, mientras que la ropa fue otro de los rubros que aportó a la suba mensual del índice. El precio del barril de petróleo de Texas se situó cerca de los 95,53 dólares en la jornada en que se conoció el informe, con una suba cercana al 1,5%, en un contexto internacional que mantiene la presión sobre los costos energéticos.
Más allá de la dinámica mensual, la inflación subyacente se mantiene bajo seguimiento porque refleja movimientos más estructurales del nivel de precios, sin las oscilaciones bruscas que suelen mostrar la energía y los alimentos frescos. Su sostenido avance desde julio da cuenta de que la presión inflacionaria no se explica únicamente por el petróleo, sino que se ha extendido a otros componentes del índice.
El cuadro de septiembre confirma que el combustible y los alimentos continúan siendo los rubros que más pesan en el presupuesto de los hogares estadounidenses, con un efecto derrame que ya empieza a trasladarse a los productos de consumo masivo que llegan a las góndolas.
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