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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Garbanzos con zamburiñas: un guiso de media hora que se cocina casi solo

La receta combina legumbres ya hervidas con una lata de mariscos y se resuelve en menos de treinta minutos. El truco está en sumar las zamburiñas al final y no cocinarlas de más.

ML
Marcos LudueñaTurismo · · 3 min de lectura
Garbanzos con zamburiñas: un guiso de media hora que se cocina casi solo

Te cuento una verdad: a veces uno llega a casa con el alma cansada y la heladera sin mucho que ofrecer. Pero si tenés una lata de zamburiñas y un pote de garbanzos cocidos, ya tenés medio plato resuelto. Lo demás lo completás con cebolla, ajo, tomate y un par de condimentos que siempre andan dando vueltas por la cocina. La preparación lleva menos de media hora y el resultado es un guiso con personalidad, ideal para los días en los que no querés complicarte pero tampoco resignar sabor.

Una base de siempre, con un giro de mar

El arranque es de manual: cebolla cortada en pluma con aceite de oliva, a fuego bajo, hasta que se ponga transparente. Ahí sumás el ajo picado, revolvés un minuto y agregás el tomate rallado, que tiene que cocinarse hasta que pierda el agua y concentre sabor. Es la misma base que usarías para cualquier guiso de legumbres, la de toda la vida. Lo que cambia es lo que viene después.

Sobre esa cama de verduras va un chorrito de vino blanco, que se deja evaporar un par de minutos. Entran en escena el comino, una hoja de laurel y pimentón dulce, los tres condimentos que le dan el carácter al plato. Después llegan los garbanzos con un poco de agua o caldo y se cocinan unos minutos a fuego medio para que absorban todo lo que la sartén tiene para ofrecer.

  • Cociná la cebolla en aceite de oliva a fuego bajo hasta ablandarla.
  • Sumá el ajo picado y luego el tomate rallado hasta que pierda el agua.
  • Verté vino blanco y dejá evaporar dos minutos.
  • Agregá comino, laurel y pimentón dulce.
  • Incorporá los garbanzos con agua o caldo y cociná unos minutos.
  • Sumá las zamburiñas con su salsa solo al final, un par de minutos, y listo.

El paso que define todo

Acá viene el punto que conviene no descuidar: las zamburiñas ya vienen cocidas en su lata, dentro de la salsa de vieira. No necesitan más que un calentamiento suave, un par de minutos, para entrar en calor y mezclar su jugo con el guiso. Si te pasás de cocción, se endurecen y pierden la textura que las hace interesantes. Por eso se suman al final, casi como un cierre, y se mueven con cuidado para que no se desarmen.

El broche de oro lo pone un aderezo que se prepara aparte: ajo y perejil bien picados mezclados con aceite de oliva virgen extra. Se vierte sobre el plato terminado y aporta frescura, un contraste que corta el peso del guiso sin necesidad de otra cocción. Si te gusta el perejil, no escatimes: es el detalle que cambia el resultado.

Para comer, yo lo acompaño con buen pan, porque la salsa pide a gritos que la mojes. Y si te inclinas por el maridaje, un albariño con su acidez justa va de lujo con las zamburiñas. Si andás por la zona de Puerto Madero, en Buenos Aires, te sugiero parar en Sottovoce, un clásico de pastas y frutos de mar sobre la calle Cecilia Grierson, donde la cocina italiana se entiende bien con este tipo de preparaciones. Y vos, ¿qué otras recetas improvisás con una lata y un par de legumbres?

ML
Marcos LudueñaTurismo

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