Flaqué revoleó la historia en El Zonda y los Fiat de Octanos barrieron el clasificador
El sanjuanino ganó en su regreso al Top Race tras largar cuarto, capitalizó un toque entre Ciarrocchi y Queijeiro y se llevó una carrera donde el equipo de Cristian Martínez metió sus cuatro autos en el top cuatro.

La carrera se cocinó en la horquilla. Ahí, en ese punto donde los pilotos se juegan la piel y la temporada, Marcelo Ciarrocchi fue a buscar a Nereo Queijeiro con su Ford, se rozaron y Fabián Flaqué vio la hendija que dejaba el contacto. El sanjuanino, que había largado cuarto, metió la trompa por adentro y se fue para adelante. Lo demás fue sostener. Y lo sostuvo.
Flaqué volvió al Top Race y volvió con festejo. Delante de su gente, en el autódromo Eduardo Copello conocido como la Quebrada Rugiente, el piloto local cruzó primero y se llevó algo más que una fecha: se llevó una vuelta a la categoría con la bandera a cuadros en la mano.
Minuto a minuto: así se armó el uno-dos-tres-cuatro de Octanos
- Flaqué (Fiat) ganó después de partir cuarto y capitalizar el toque de la horquilla.
- Queijeiro (Fiat) llegó segundo, a más de un segundo del ganador, como escolta del equipo.
- Traverso (Fiat) completó el podio en el tercer escalón.
- Verriello (Fiat) cerró la barrera de Octanos en el cuarto lugar.
- Ciarrocchi (Ford) terminó quinto tras ser protagonista del incidente que rompió la carrera.
Octanos Competición, dirigido por Cristian Martínez, copó el clasificador: del primero al cuarto, cuatro Fiat con el mismo buzo. Una imagen difícil de conseguir en cualquier categoría, y más en una fecha donde la victoria se cocina con clima, polvo y público sanjuanino. Detrás de los cuatro de adelante se metió Ulises Campillay, el otro local, con un Mercedes-Benz, y más atrás completaron Carlos Guttlein y Augusto Paschetta con Lexus, seguidos por Adrián Hamze con otro Fiat.
Ciarrocchi, líder del campeonato, se fue con la plata chica: quinto, con un Ford que esta vez no pudo con la batería de Fiat. La próxima fecha, el fin de semana del 30 y 31 de octubre y el 1 de noviembre, lo encontrará con elásticos para cambiar y con un equipo de Martínez al que ahora, encima de ganador, hay que mirarlo de reojo. Queijeiro, ya sabé: el que avisa no traiciona.
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