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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Punto Serrano

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Fito Páez se sentó al piano en Otro día perdido y se largó a contar su vida

El rosarino pasó por el ciclo de Mario Pergolini, cantó a pedido y dejó una confesión inesperada: quiere aprender a pararle la batuta a una orquesta. También hubo tiempo para Charly, las melenas y los recuerdos.

CB
Claudia BustosEspectáculos · · 3 min de lectura
Fito Páez se sentó al piano en Otro día perdido y se largó a contar su vida

A esta altura uno ya sabe que cuando Fito Páez se sienta frente a un piano, no va a tocar dos temas y se va a retirar como un cualquiera. Va a abrir la cabeza, contar cosas y, de paso, regalarnos algún proyecto que nadie tenía en el radar. Esta semana, el rosarino fue la gran marquesina de Otro día perdido, el ciclo que conduce Mario Pergolini, y la nota me dejó más de los que esperaba, y eso que vengo con el umbral bastante alto.

Una confesión a tiempo

Lo más jugoso de la charla no fue ninguna canción, fue una frase. Páez dijo, casi de paso por el aire, que le “apasiona la máquina orquestal y cómo funciona”, y que entre sus planes está aprender a dirigir una orquesta. No es un dato menor viniendo de alguien que ya tiene un recorrido enorme como compositor, intérprete y productor. Es el típico movimiento de Fito: cuando parece que ya está todo dicho, ¿qué viene después? Learn to conduct, aprender a pararse delante de sesenta personas con instrumentos y decirles cuándo entrar.

Charly, las melenas y los escenarios compartidos

Pergolini, que conoce a sus invitados, le preguntó por algo que muchos recordamos: por qué García tocaba de espaldas al público en aquella gira que compartieron. Fito arrancó con una salida que es un clásico de él: “Hay que preguntarle a Charly”, tiró con la mejor de las ondas. Después se puso serio y tiró su propia teoría: que esa decisiónrespondía a una idea visual, que el público tenía que ver una melena en movimiento. Me gustó la honestidad: no intentó explicar a Charly, lo dejó ser Charly. Y de paso se acordó de algo que le sirvió en lo propio. “Me sirvió porque aprendí un montón”, remató, con esa forma que tiene de resumir todo en una frase corta.

“Hay que preguntarle a Charly.”Fito Páez

También se mandó un ratito para pensar la memoria cultural de un país. Contó que, unos quince años atrás, hizo un concierto entero con temas de García que consideraba conocidos por todos, y se topó con gente que no los reconocía. La reflexión está buena: lo que para una generación es himno, para otra es ruido de fondo. Fito lo dice sin solemnidad, con esa forma que tiene de meter la pregunta filosófica en medio de una charla de living.

El piano, las canciones y el pedido a medida

El cierre fue lo que el público esperaba: Páez de vuelta frente al piano, interpretando lo que le pidieron Pergolini y los panelistas Evelyn Botto y Agustín “Soy Rada” Aristarán. Entre los temas pasó “Al lado del camino”, una de las joyas del repertorio. La dinámica del ciclo me pidió que a esta altura yo pondría mi propia lista, pero la nota pide otra cosa: acá vamos con la pregunta.

¿Qué canción de Fito elegirías para escuchar en una presentación al piano? Yo tengo la mía, pero eso lo charlamos en los comentarios. Mientras tanto, le pongo un vale la entrada a la nota completa: la confesión orquestal, el recuerdo de Charly y el piano a pedido son suficientes. Y un aplauso aparte para Mario, que maneja estos tiempos como pocos: deja hablar, pregunta justo y nunca pisa la canción.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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