Etcheverry se despidió de Nueva York con la mochila llena y la garganta seca
El platense cayó en octavos del US Open ante Alex Michelsen en sets corridos, pero firmó su mejor actuación en el Grand Slam neoyorquino y trepará al puesto 29 del ranking. Cerúndolo sigue en carrera y asoma como la última bala argentina en Flushing Meadows.

Se fue como debía irse: con la raqueta en la mano y la frente alta. Tomás Etcheverry cerró su mejor US Open con una derrota en octavos de final ante el estadounidense Alex Michelsen, pero el sabor que le quedó es otro. El platense disputó por primera vez la segunda semana en Flushing Meadows y se trajo algo que en el tenis pesa más que un triunfo aislado: la confirmación de que puede jugar de igual a igual con los mejores del mundo.
Minuto a minuto: así se rompió el partido
El arranque fue una pulseada. Michelsen quebró enseguida para ponerse 2-0 y parecía que el trámite se iba a hacer corto. Pero Etcheverry reaccionó en el quinto game, recuperó el saque y le devolvió la discusión. Nadie regaló nada hasta el tie-break, donde el argentino incluso tuvo set point con 6-5. Lo desperdició. El estadounidense lo salvó y cerró el desempate 8-6 con un tiro cruzado después de un peloteo largo que agotó las dos muñecas.
En el segundo set, la historia cambió de signo. Michelsen volvió a quebrar de entrada y esta vez no perdonó. Cero puntos de quiebre concedidos en todo el parcial y a dormir con un 6-4 que ya empezaba a marcar el destino.
El tercero fue un calco. El estadounidense quebró en el quinto game para ponerse 3-2, Etcheverry siguió peleando y hasta tuvo dos chances de quebrar cuando Michelsen sirvió para cerrar. Tampoco pudo. El chico de California las neutralizó y definió la historia con un ace que sonó como un portazo.
- Michelsen ganó en sets corridos: 7-6 (6), 6-4 y 6-4.
- Etcheverry tuvo set point en el primer set y dos puntos de quiebre en el tercero: no pudo convertir ninguno.
- Michelsen no cedió puntos de quiebre en el segundo set.
- Con estos puntos, Etcheverry subirá tres puestos y será 29 del mundo desde el lunes.
- Cerúndolo, la última bandera argentina, juega octavos ante el belga Alexander Blockx.
Lo que se lleva y lo que viene
El saldo es positivo y los números lo respaldan. Etcheverry venía de su mejor antecedente en el torneo, la tercera ronda de 2024, y esta vez rompió ese techo con holgura. Debutó con victoria, superó tres rondas del cuadro principal y se dio el gusto de competir en una segunda semana que hasta ahora le había sido esquiva en Nueva York. Tres puestos arriba en el ranking y una mochila cargada de aprendizaje para el resto de la gira.
Michelsen, en tanto, sigue haciendo ruido. A sus 21 años, el californiano ya sabe lo que es ganarle a un top 30 en una cancha grande y se metió en cuartos de final, donde lo espera el ganador del cruce entre Frances Tiafoe y Daniil Medvedev. Si la lógica no se rompe, el ruso será su próximo rival. Pero eso es problema de Michelsen, no del que escribe.
Mientras tanto, en el búnker argentino queda un solo representante: Francisco Cerúndolo. El porteño, ubicado en el puesto 25 del ranking, enfrentará en octavos al belga Alexander Blockx, que viene de dejar en el camino al italiano Flavio Cobolli. Es una parada brava, pero el argentino tiene con qué. Si pasa, será su primera vez en cuartos del US Open y el último hombre de la bandera celeste y blanca en Flushing Meadows.
“A Etcheverry le faltó cerrar los puntos clave, pero le sobra futuro. Si mantiene la cabeza fría y la muñeca caliente, el 29 del mundo es un piso, no un techo.”Sebastián Cuello, Deportes
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