Esteban Fontana, el abogado que escuchó el mundo con los ojos
Nació con sordera profunda en Neuquén, soportó bullying desde los cinco años, se apoyó en su hermana cuando quiso bajarse y se recibió con calificación sobresaliente. La Legislatura neuquina lo declaró de interés legislativo y lo consideró el primer profesional hipoacúsico de la Patagonia.

A los ocho años, Esteban Fontana estuvo a punto de tirar la toalla. Iba a la escuela en el barrio Copol, cargaba una sordera profunda desde que tenía uso de razón y acumulaba empujones, burlas y aislamiento desde los cinco. Esa tarde fue su hermana Noelia la que lo frenó en seco con una frase que él sigue repitiendo como un mantra: esperá, porque en el futuro te esperan cosas muy lindas.
Los años de fonoaudiología, palabra por palabra
El camino hasta acá fue tan largo como silencioso. Sin antecedentes familiares de discapacidad auditiva, sus padres salieron a buscar ayuda apenas recibieron el diagnóstico. Un fonoaudiólogo lo acompañó cerca de veinte años y fue a través de ese vínculo que aprendió a leer, modular y hablar. La lectura de labios se volvió una herramienta central para moverse en un mundo diseñado para oídos que funcionan.
Gracias a ese esfuerzo aprendí a leer, a modular, a hablar, a construir palabra por palabra un puente hacia el mundo, resumió Fontana al reconstruir su historia. La primaria la cursó en el barrio Copol y la secundaria la completó en dos escuelas distintas, siempre adaptándose a entornos que no estaban pensados para él.
“Me prometí que no importara cuánto sufriera, iba a superar las barreras y demostrar que podía ser alguien valioso.”Esteban Fontana
Años 2018 a 2024: la carrera, la tesis, el título
Cuando llegó a la universidad la película se repitió. En muchas clases no podía seguir el ritmo de los docentes y tuvo que apoyarse en el estudio autodidacta y en sus compañeros para completar lo que no había podido captar. Eligió Derecho en la Universidad Siglo 21 y cursó seis años. Para la defensa de su tesis sobre maternidad en el servicio penitenciario pidió a los profesores que hablaran despacio. La calificación fue sobresaliente y a sus 41 años se convirtió en abogado.
- Sordera profunda diagnosticada al nacer, sin antecedentes familiares.
- Acompañamiento fonoaudiológico durante casi veinte años.
- Bullying escolar desde los cinco años: burlas, golpes y aislamiento.
- A los ocho años, un mensaje de su hermana Noelia le cambió la cabeza.
- Seis años de cursada en la Universidad Siglo 21.
- Tesis sobre maternidad en el servicio penitenciario, nota sobresaliente.
- Declaración de interés legislativo por la Legislatura de Neuquén.
- Reconocido como el primer abogado hipoacúsico de la Patagonia.
La Legislatura neuquina declaró su logro de interés legislativo y lo reconoció como el primer profesional con hipoacusia en obtener ese título en la región. En los fundamentos señaló que el mérito académico de una persona con discapacidad no debería depender de su capacidad para compensar por sí misma las barreras institucionales y planteó la necesidad de eliminar obstáculos. Fontana, mientras tanto, ya empezó a dar el siguiente paso: ejerce, defiende y se hace escuchar, aunque sea con los ojos. Quien lo subestimó por última vez, que vaya repasando el Código Civil.
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