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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Punto Serrano

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El MI5 prende la alarma: la IA ya le abre la puerta a los que fabrican venenos

Ken McCallum, el jefe de los espías británicos, dice que los terroristas pueden usar inteligencia artificial para armar armas biológicas. Y mete un centro nuevo para estudiar el problema antes de que sea tarde.

SC
Sebastián CuelloDeportes · · 3 min de lectura
El MI5 prende la alarma: la IA ya le abre la puerta a los que fabrican venenos

Lo dijo el hombre que manda en el MI5, nada menos. Ken McCallum, director general del servicio de inteligencia británico, salió a advertir lo que muchos sospechaban y nadie quería decir en voz alta: la inteligencia artificial le está facilitando la vida a quienes quieren hacer daño. En su informe anual de amenazas, el espía jefe fue al hueso: grupos terroristas y organizaciones criminales ya están usando estas herramientas para acceder a información científica compleja y dar pasos concretos hacia el desarrollo de armas biológicas.

La idea es simple y a la vez terrorífica. Hay conocimiento sensible dando vueltas en fuentes abiertas, papers académicos, bases de datos públicas. Antes hacía falta ser un científico formado para entenderlo y, sobre todo, para conectarlo. Hoy, con un sistema de IA, alguien sin experiencia puede preguntar, cruzar datos y armar un mapa de cómo liberar un agente patógeno. McCallum lo resumió con una frase que define el momento que vivimos: "La IA ya está intensificando la lucha por la ciberseguridad entre atacantes y defensores".

Un centro nuevo para no llegar tarde

La advertencia no quedó en el discurso. El MI5 anunció la creación de un Centro de Evaluación de Amenazas de IA, un organismo interno que se va a dedicar full time a estudiar qué riesgos y qué oportunidades trae esta tecnología para la seguridad nacional. La lógica es clara: si la IA cambia las reglas del juego, el espionaje tiene que cambiar al mismo ritmo o va a llegar siempre segundo.

McCallum contó que una parte enorme de su agenda pasa por anticiparse a los cambios tecnológicos. No es un tema menor para un servicio de inteligencia con más de un siglo de historia: la velocidad con la que estas herramientas se vuelven accesibles para cualquiera, incluso para gente sin formación técnica, es el corazón del problema. Democratizar el conocimiento siempre fue una buena noticia. Pero cuando lo que se democratiza es la capacidad de armar un desastre biológico, la cosa cambia de color.

  • Acceso más fácil a papers científicos sensibles sin necesidad de formación técnica avanzada.
  • Capacidad de cruzar datos abiertos para diseñar agentes patógenos o armas biológicas.
  • Baja barrera de entrada: cualquiera con una IA puede dar pasos que antes requerían años de estudio.
  • Carrera desigual: los defensores tienen que cubrir todos los frentes, los atacantes eligen uno.
  • Riesgo creciente de que actores solitarios o células pequeñas logren capacidades antes reservadas a Estados.

La pregunta que nadie quiere responder

Mientras el MI5 mueve sus piezas, queda flotando el interrogante que los gobiernos no terminan de resolver: cómo regular el acceso a información sensible en sistemas que, por diseño, están hechos para contestar cualquier pregunta. ¿Se le pone un cerrojo a los modelos? ¿Se obliga a los desarrolladores a filtrar consultas peligrosas? ¿Se limita la publicación de ciertos papers? Preguntas incómodas, sin respuestas fáciles, y con un reloj que, según los espías británicos, ya está corriendo. Por lo pronto, el próximo rival en la lista de prioridades de McCallum no es ningún gobierno extranjero: es la próxima versión del chat de moda.

SC
Sebastián CuelloDeportes

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