El Madrid se cae en Sofía y firma un arranque histórico para el olvido: tres caídas al hilo en la Euroliga
Hapoel Tel Aviv lo derrotó 102-98 en Bulgaria y el conjunto de Pedro Martínez acumula un 0-3 que no tiene precedentes en sus 68 años de participación europea. Campazzo y Deck apenas gravitaron.

Lo del Real Madrid empieza a dejar de ser un tropezón y empieza a parecerse a un pozo. Cayó 102-98 frente a Hapoel Tel Aviv en Sofía, perdió por tercera vez consecutiva en el arranque de la Euroliga y, de yapa, escribió un récord que nadie en el club quería firmar: jamás, en los 68 años de Copas de Europa que lleva encima, el Merengue había empezado un torneo continental con tres derrotas al hilo. Duro, durísimo.
Para colmo, los argentinos que miramos de reojo casi no existieron. Facundo Campazzo terminó con 3 puntos y 7 asistencias, números de armador que se gasta la suela pero no anota. Gabriel Deck aportó un punto y nada más, una línea que duele cuando uno sabe de lo que es capaz el santiagueño. La diferencia la hicieron otros, y cuando esos otros se apagaron, se apagó todo.
0-3: el peor arranque europeo del Madrid
Ya venían de caer contra Dubai y contra Anadolu Efes, las dos fuera de casa. La derrota en Sofía completó la seguidilla y dejó al equipo de Pedro Martínez sin respuestas inmediatas. Es un Madrid que llega a los últimos diez minutos con vida y se desinfla, un Madrid que reacciona tarde, que se agarra del juego interior con Tavares y se queda sin aire cuando la pelota no entra de afuera.
El primer tiempo fue un papelón. Hapoel se fue al vestuario ganando 63-43, con Zach LeDay haciendo daño desde el perímetro y Bruno Caboclo mandando en la pintura. Veinte puntos de ventaja, el triple de un partido Liquidado en la cabeza de cualquiera. Pero este Madrid tiene orgullo viejo, y lo fue a buscar.
- Salida a la cancha totalmente desdibujada: 63-43 abajo tras los primeros 20 minutos.
- Racha de 17-0 para pasar al frente 75-74 con triples de Smith, la zona pintada de Tavares y penetraciones de Maledon y Luwawu-Cabarrot.
- Tercer cuarto empatado en 75 y la ilusión del visitante intacta.
- Último cuarto con la efectividad perdida y la victoria resuelta desde la línea de tiros libres.
Igualados en 75 al cierre del tercer cuarto, todo estaba por jugarse. El último período fue un ida y vuelta, una moneda al aire que esta vez cayó del lado israelí gracias a la puntería desde la línea y a un Madrid que volvió a fallar en el momento clave. Cuatro puntos de diferencia final, pero con una sensación de que se regaló la chance de empatarlo.
Apenas doce días atrás, este mismo plantel levantaba la Supercopa. Eso es lo que más desconcierta. No es un equipo roto, es un equipo que se duerme en los primeros cuartos y después quiere ganar a base de corazón. En la Euroliga eso no alcanza, y los próximos rivales ya se están anotando.
A la próxima fecha, el Madrid necesita ganar como sea, no importa cómo. Si tiene que ganar 70 a 69, que gane 70 a 69. Porque un 0-4 en Euroliga ya no es un arranque para el olvido: es una crisis de las buenas. Y a Hapoel, que lo disfrute: ya tiene su foto con el gigante dormido.
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