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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El crédito se vuelve sostén cotidiano: casi siete de cada diez familias en barrios populares porteños conviven con deudas

Un relevamiento del Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria de la UBA y el Movimiento Evita describe cómo tarjetas y préstamos personales se entrelazan en la economía de los hogares relevados en barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires, con atrasos en los pagos y un uso orientado a alimentos, salud y servicios.

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Verónica CeballosEconomía regional · · 2 min de lectura
El crédito se vuelve sostén cotidiano: casi siete de cada diez familias en barrios populares porteños conviven con deudas

Siete de cada diez hogares consultados en barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires mantienen deudas vigentes, según un estudio conjunto del Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y el Movimiento Evita. El dato, que surge del trabajo de campo difundido por ambas organizaciones, coloca al endeudamiento como una pieza estructural del presupuesto familiar y no como un episodio excepcional.

Vamos a los números

Entre las familias relevadas, el 72% se financia mediante tarjetas de crédito, préstamos personales o una combinación de ambos instrumentos. En la composición del endeudamiento, la mitad de los hogares endeudados mantiene en simultáneo compromisos con tarjetas y préstamos personales, mientras que un 14% registra únicamente deudas de tarjeta y un 34% solo adeuda préstamos.

La comparación con el promedio nacional permite dimensionar el fenómeno: de acuerdo con los registros públicos del Banco Central y del INDEC sobre acceso al crédito en los hogares argentinos, la tenencia combinada de tarjetas y préstamos personales en sectores medios y bajos del Área Metropolitana de Buenos Aires suele ubicarse por debajo de los niveles observados en este relevamiento, lo que subraya la intensidad del fenómeno en los barrios populares porteños.

  • El 71,3% de quienes utilizan tarjetas pidió dinero prestado para pagar los saldos pendientes.
  • El 56% de las personas con deuda de tarjeta no está al día con los pagos.
  • En el grupo con préstamos personales, la proporción de morosos alcanza el 66%.
  • El 54% de los hogares destinó fondos a gastos de salud.
  • El 44% se endeudó para abonar impuestos y servicios.
  • En el 66% de las familias relevadas hay integrantes con empleos informales.

El estudio detalla que el dinero obtenido se orienta a la compra de alimentos y medicamentos, al pago de servicios y a la cobertura de saldos previos. La lectura descriptiva del informe muestra que las herramientas de crédito participan del presupuesto para afrontar necesidades básicas y, al mismo tiempo, para cancelar obligaciones que quedaron pendientes, configurando un circuito donde el nuevo financiamiento sirve para cerrar el anterior.

La inserción laboral aparece como un dato de contexto relevante: en el 66% de los hogares relevados hay personas con empleos informales, una condición que suele limitar el acceso a créditos bancarios formales y desplaza la demanda hacia tarjetas no bancarias, préstamos personales otorgados por entidades financieras o financieras y acuerdos informales con conocidos. La combinación entre inestabilidad de ingresos y dependencia del crédito al consumo describe, según el informe, el mecanismo habitual de estas economías familiares.

Desde una perspectiva técnica, el cuadro descrito por el Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria y el Movimiento Evita muestra un patrón de sobreendeudamiento relativo, entendido como la utilización reiterada de deuda para cancelar deuda previa. Esa dinámica, sostienen los autores del trabajo, reduce el margen de maniobra de los hogares y concentra el riesgo en los mismos eslabones del presupuesto: alimentación, salud y servicios esenciales.

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Verónica CeballosEconomía regional

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