Dos preguntas para distinguir los deseos propios de los mandatos ajenos, según un filósofo de la Universidad de Emory
Ira Bedzow, doctor en Filosofía y director ejecutivo del Emory Purpose Project, propone un ejercicio de dos preguntas para separar las decisiones que responden a convicciones personales de las que obedecen a presiones familiares, sociales o culturales. Un metanálisis citado por el especialista asocia la persecución de metas alineadas con los propios valores con mayor esfuerzo, avance y bienestar.

Elegir un rumbo propio no es solo cuestión de voluntad. Implica reconocer qué parte de las decisiones cotidianas responde a convicciones personales y qué parte reproduce mandatos que vienen de afuera: la familia, el entorno cercano y las expectativas del medio en que se creció. Así lo planteó Ira Bedzow, doctor en Filosofía y director ejecutivo del Emory Purpose Project, dependiente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory, en diálogo con un medio especializado en bienestar y salud mental.
El ejercicio de las dos preguntas
Bedzow propone interpelarse a partir de dos interrogantes concretos: de quién es la vida que se está viviendo, y quién debería determinar cómo se vive. La primera, según explicó, suele recibir una respuesta inmediata. La segunda genera más incomodidad, porque obliga a reconocer que el rumbo no está fijado de antemano por ninguna instancia externa.
“Es más fácil conocer el camino correcto que se supone que debés tomar que pensar que debés inventar ese camino por vos mismo.”Ira Bedzow, doctor en Filosofía y director ejecutivo del Emory Purpose Project
Esa comodidad, advirtió el especialista, puede llevar a vivir según un guion ajeno sin haberlo elegido en forma consciente. El punto, aclaró, no es ignorar a los demás. Bedzow distingue entre recibir perspectivas externas y entregarles el control. Conversar con un colega sobre una oferta laboral o escuchar a un amigo que cuestione una suposición sobre una relación puede revelar aspectos no considerados. La diferencia, sostuvo, está en quién toma la decisión final y desde qué criterios.
Qué dice la evidencia
Un metanálisis realizado por Sezer y colaboradores, al que Bedzow hizo referencia, concluyó que las personas que persiguen metas alineadas con sus propios valores e intereses tienden a esforzarse más, a registrar mayor avance y a reportar mayor bienestar. El contraste aparece con quienes orientan sus objetivos por expectativas parentales, presión de estatus o miedo a la culpa, situaciones en las que el esfuerzo y la satisfacción tienden a ser menores.
Sentido, valores y práctica cotidiana
La filósofa Susan Wolf aportó otro ángulo al debate al sostener que el sentido no surge solo del deseo individual, sino del compromiso con aquello que es genuinamente valioso. Para Bedzow, esa pregunta sobre si lo que se busca merece ser buscado completa el ejercicio y lo separa de la mera introspección sin destino. No significa mirarse el ombligo, según explicó, sino examinar las razones por las que se elige lo que se elige, considerar alternativas y aprender de los resultados. Practicarlo en decisiones de bajo riesgo, concluyó, fortalece el criterio para cuando las apuestas son mayores.
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