Boca se clasificó con una derrota y ya piensa en Vilnius: el sábado, a corregir los 40 minutos
El conjunto xeneize cayó 79 a 74 ante NBA G League United, pero avanzó por diferencia de puntos en el Grupo B. El escolta Tomás Monacchi marcó la agenda: defensa firme y concentración hasta el final para llegar a la final de la Copa Intercontinental.

A mí no me vengan con champagne. Boca cerró su paso por el Grupo B de la Copa Intercontinental con una derrota por 79 a 74 frente a NBA G League United y, sin embargo, sacó el pasaje a semifinales por diferencia de puntos. La clasificación fue, otra vez, a la manera de este equipo: sufriendo, con un cierre para el olvido y con la calculadora como aliada.
El sábado, desde las 14.40 de la Argentina, el conjunto de Nicolás Casalánguida se medirá con Rytas Vilnius, que ganó sus dos presentaciones en la zona inicial. El premio mayor de la próxima cita ya está a la vista: el ganador irá por el título.
A los 32 minutos se rompió
Boca estuvo al frente durante más de 32 minutos, manejó el ritmo, tomó ventajas claras en el primer cuarto y se fue al descanso largo con el score a favor. Pero el último tramo del encuentro volvió a mostrar la película repetida de los últimos cruces: el equipo perdió orden, se desdibujó en defensa y dejó que el rival le diera vuelta la historia con parciales adversos.
La clave fue doble, según la lectura posterior. En ataque, la pelota dejó de circular y los tiros cómodos se transformaron en decisiones forzadas. En defensa, hubo desajustes que el conjunto estadounidense aprovechó para anotar con regularidad. Tomás Monacchi, autor de ocho puntos con dos aciertos en cuatro intentos de triple, lo sintetizó sin vueltas: "Fue un partido que se definió por detalles".
Los 40 minutos, la obsesión
“Fue un partido que se definió por detalles. Hay que sostener la concentración y la defensa durante los 40 minutos para pensar en la final.”Tomás Monacchi
Monacchi también reconoció el desgaste propio de una competencia con partidos frecuentes e intensos, aunque aclaró que el cansancio no puede ser excusa para bajar el rendimiento antes del cierre. El calendario aprieta, sí, pero a esta altura ningún rival afloja.
Bajas que condicionaron
La rotación también quedó en el medio de la tormenta. Francisco Cáffaro debió salir por un golpe y, pese a que pudo regresar, el funcionamiento del equipo sintió el cambio. Por su parte, Leo Lema acumuló faltas rápido y vio condicionada su participación, algo que pesa en un plantel acostumbrado a repartir minutos.
- 22 asistencias como muestra del juego colectivo cuando la pelota circula.
- 6 de 8 triples en el arranque, una efectividad que contrastó con el bajo porcentaje del cruce anterior.
- Función defensiva marcada por el cuerpo técnico para Monacchi desde su llegada al grupo.
- Rytas Vilnius como próximo rival, tras imponerse con amplitud en su zona inicial.
La mira en Vilnius
Para mí, la lectura es directa. Boca tiene con qué: el juego colectivo, la aparición de jóvenes como Monacchi y la conducción de Casalánguida ya dieron señales positivas. Lo que falta es lo de siempre: sostener la concentración los 40 minutos y no regalar el cierre. Si lo consigue ante Rytas, la final de la Copa Intercontinental será una posibilidad concreta. Y al que le toque cruzarse en el camino, le conviene ir preparándose: este Boca, cuando se enfoca, no le regala nada a nadie.
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