Arabella, la pluma que se reconstruye: Michaela Coel se puso la serie al hombro y le dijo que no a Netflix
Una creadora que escribe, dirige y actúa su propia violación en pantalla. Doce capítulos que se miran con el estómago y que la Academia, para variar, miró para otro lado.

A veces la marquesina no avisa lo que se viene. Leé tranquila, porque no es una más: doce capítulos, una autora multifacética, un tema incómodo y un portazo a la plataforma más grande del mundo. Michaela Coel no sólo carga con el peso creativo de Podría destruirte: lo sostiene entero, desde la primera línea del guion hasta la última lágrima en cámara. Y lo hace con una historia que es, ni más ni menos, la reconstrucción de su propia agresión.
Arabella, la escritora que no recuerda
Arabella es una escritora joven que viene de saborear las mieles del debut editorial. Mientras pelea con su segundo libro, sale con amigos una noche cualquiera. A la mañana siguiente, la memoria le hace trampa. Lo que sigue es un trabajo detectivesco íntimo: volver sobre cada minuto, cada palabra, cada silencio, hasta entender que lo que le pasó fue una violación. El motor de la serie es ese rompecabezas, y Coel lo cuenta sin golpes bajos y sin golpes fáciles.
Porque acá no hay thriller de exposición ni escena de abuso al servicio del shock. Lo que hay es el después: el cuerpo que no responde, la amistad que se reconfigura, los lazos que se tensan. Coel escribe desde un lugar que conoce y se nota. Cada plano, cada pausa, parece un ajuste de cuentas personal.
El portazo que vale una carrera
Lo de Netflix merece su propio capítulo. La plataforma vio el proyecto, lo quiso y pretendió quedarse con todos los derechos. Una obra autobiográfica sobre una agresión sexual: en manos de un gigante que después iba a lucrar a escala global. Coel dijo que no. No por capricho, no por marketing. Lo dijo porque era su historia y porque no estaba dispuesta a entregar la propiedad de lo que le habían hecho. Las conversaciones se cortaron y la serie encontró otro camino. El detalle, en esta industria, es casi un acto de militancia.
- Creación de la historia y de Arabella, su protagonista
- Escritura del guion de los doce episodios
- Codirección junto a Sam Miller
- Interpretación de Arabella, el papel central
- Producción ejecutiva, para que el pulso creativo no se le escapara de las manos
Estrenada en junio de 2020, la miniserie fue recibida con elogio crítico casi unánime. La paradoja ya la vimos antes: las audiencias televisivas del momento fueron tibias, pero el boca a boca en streaming le fue construyendo un público fiel con el tiempo. El reconocimiento fue llegando de a poco, como llega lo que vale la pena.
El Emmy que se fue al tablero ajeno
En la temporada de premios, Podría destruirte se topó con el techo de siempre. La categoría mejor miniserie fue a parar a Gambito de dama, otra historia de una mujer sola frente a un tablero, pero con un menú mucho más digerible. Quedó la sensación de que el cuerpo, la sangre y el trauma real no suelen ganar estatuillas. Quedó también la certeza de que Coel nunca jugó a la carta segura: ni en la ni en la negociación.
A la hora de elegir una miniserie, suelo hacerme dos preguntas: ¿qué historia me va a doler un rato después de terminarla, y quién la sostiene cuando la cámara se apaga? Acá la respuesta es una sola persona con apellido propio. Vale la entrada, entera, con pochoclo o sin pochoclo. Y si alguien quedó fuera del radar en los créditos, vaya mi reconocimiento para Weruche Opia, que le pone a Terry una energía que sostiene medio arco dramático y se roba cada escena en la que aparece.
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