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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Punto Serrano

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Al Di Meola volvió a La Trastienda y tocó como quien le ganó la pulseada a la muerte

Después del infarto que le frenó la gira en 2023, el guitarrista estadounidense reapareció en Buenos Aires con un show acústico, flamenco y a corazón abierto junto a dos músicos españoles. Dos horas y diez minutos que valen la entrada.

CB
Claudia BustosEspectáculos · · 2 min de lectura
Al Di Meola volvió a La Trastienda y tocó como quien le ganó la pulseada a la muerte

A sala llena, como corresponde cuando alguien se muere y vuelve, Al Di Meola se subió al escenario de La Trastienda y se quedó dos horas y diez minutos. Cuarenta años después de su primera visita a la Argentina, el guitarrista estadounidense volvió a tocar en Buenos Aires con la misma urgencia de un tipo que sabe que el reloj corre. Y eso, créanme, se nota.

Un formato acústico con alma de flamenco

Lo acompañaron el guitarrista español Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez, cuyo cajón fue el verdadero ancla de la noche. El formato fue acústico, con algunas distorsiones quirúrgicas que aparecieron justo cuando hacían falta. Intimidad bien entendida: la de un club lleno donde hasta un carraspezo suena.

Cinco décadas en un solo repertorio

  • Fandangos, soleás y rítmica afrolatina que dialogaron con jazz de fusión.
  • Referencias a Return to Forever, el proyecto que compartió con Chick Corea.
  • Una versión de In My Life, de The Beatles, que sonó a confesión.
  • Pasajes de Astor Piazzolla, incluido Café 1930, que acá son ciudadanía.
  • Un cover de The Sound of Silence, de Simon y Garfunkel, que en su guitarra parece otra canción.
  • Ava's Dance in the Moonlight, dedicada a su hija, y temas propios como Misterio, Infinite Desire y Eden.
“Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer.”Al Di Meola

Lo dijo en español, varias veces, durante la noche. Y no era verso: en 2023 un infarto en Bucarest le cortó la gira que incluía fechas en la Argentina. Por eso el show tuvo esa cosa de segundo debut que tienen los conciertos de los que vuelven. Hubo asperezas, claro: en un tramo llamó a su ingeniero de sonido al escenario por problemas con el audio, y alguna improvisación se estiró hasta perder tensión. Pero esas cosas, en un músico de 72 años que se planta en un club con dos horas de repertorio a cuestas, son pecas en un buen retrato.

El cierre fue con Mediterranean Sundance, la pieza asociada a Paco de Lucía, con palmas del público y teléfonos en alto como Pequeño Mundo de Luz. Ahí quedó claro que Di Meola sabe algo que muchos olvidan: que la música de raíces se toca con los otros, no pese a los otros. Vale la entrada completa, y de yapa quiero mencionar al percusionista Sergio Martínez, el tipo del cajón al que casi nadie nombra en las crónicas y que sostuvo la noche entera con oficio y oído. Sin él, el regreso habría sido otro.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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