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De Villa La Angostura a San Martín de los Andes sobre dos ruedas: cómo recorrer los 110 kilómetros de la Ruta de los Siete Lagos en bicicleta

Dos modalidades, tres a cinco días de viaje y un febrero que ya casi se cierra: todo lo que hay que saber antes de lanzarse al clásico neuquino con pedales, ya sea en bici tradicional o eléctrica.

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Facundo ReynaAmbiente y sierras · 5 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

El tramo de 110 kilómetros que une Villa La Angostura con San Martín de los Andes, en la provincia de Neuquén, dejó hace rato de ser exclusivo para autos y combis. La Ruta de los Siete Lagos, atravesada por los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi, se convirtió en uno de los itinerarios en bicicleta más codiciados de la Patagonia, con los espejos de los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo como testigos de cada curva.

Dos formas de hacerla: solo o con guía

La primera variante es el viaje autónomo. Se alquila una bicicleta en San Martín de los Andes con un pequeño trailer que ya viene equipado con casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y chaleco reflectivo, y se la devuelve en Villa La Angostura. El recorrido clásico insume tres días y dos noches, y los campings sobre el camino aparecen marcados en un mapa que entrega la propia empresa de alquiler.

La segunda es el tour organizado, que arranca en Bariloche e incluye el Circuito Chico, Paso Córdoba, Laguna Rosales y el Bosque de los Arrayantes antes de empalmar con los Siete Lagos. Dura cinco días, se hace en grupos de entre 30 y 40 personas, dispone de bicicletas eléctricas y suma guías, mecánicos y vehículo de apoyo. Esta modalidad es la que más eligen los viajeros mayores de 50 años. También hay operadores que ofrecen itinerarios de dos, tres y cuatro días desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes, con logística previa y posterior ya resuelta.

Cuerpo, piernas y algo de entrenamiento previo

  • No hace falta ser ciclista de alto rendimiento, pero sí llegar con un piso mínimo de estado físico: el segundo día es el más exigente por la sumatoria de kilómetros y los desniveles.
  • Para quienes viven en zonas llanas, como la Ciudad de Buenos Aires o el conurbano bonaerense, se recomienda entre cinco y seis meses de preparación con foco en fuerza de piernas.
  • Rodar en la calle, no solo en bicicleta fija, y practicar el manejo de cambios y piñones resulta clave para evitar sorpresas en las pendientes.
  • La alimentación durante el viaje también pesa: proteínas e hidratos de carbono antes y durante el recorrido ayudan a sostener el esfuerzo de las jornadas largas.

La ventana útil para pedalear va de noviembre a abril. Enero, por la combinación de turistas, viento y reservas agotadas en los campings del corredor, suele ser el mes que los operadores recomiendan evitar. Quien quiera asegurarse lugar tiene dos momentos clave para reservar: principios de diciembre, ya con el clima estable, y la segunda quincena de febrero, cuando baja la demanda estival pero todavía se disfruta el verano patagónico.

Equipamiento, costos y logística

El paquete autónomo apunta a un perfil de ciclista con experiencia básica en viajes de varios días y por autogestionarse la comida, la carpa y los campings. El formato con guía, en cambio, resuelve alojamiento en hotel, comida y mecánica, y por eso suele ser la elección de quienes prefieren dedicar la semana a pedalear y sacar fotos sin ocuparse del soporte. En ambos casos el recorrido es el mismo: 110 kilómetros de ripio, asfalto, bosque y agua dulce que, bien encarados, quedan en la memoria mucho después de haber apoyado la bici contra la pared de la casa.

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Facundo ReynaAmbiente y sierras

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