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Domingo, 25 de octubre de 2026
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Villa Ortúzar se cocina a fuego lento: alquila barato, come tranquilo y sin apuro

Un asador, una pastelería en un galpón, una confitería y un restaurante con manteles largos eligieron el barrio porteño de casas bajas. Pagan entre un 15 y un 20 por ciento menos de alquiler que en Chacarita o Núñez y, a cambio, aceptan que el cliente llegue porque quiere y no porque pasó por la vereda.

ML
Marcos LudueñaTurismo · · 3 min de lectura
Villa Ortúzar se cocina a fuego lento: alquila barato, come tranquilo y sin apuro

Te lo digo de entrada, así no te hago dar vueltas: la ocupación hotelera viene floja en la Ciudad de Buenos Aires y el fin de semana pinta con pronóstico reservado, con chances de lluvia y poco movimiento. En ese escenario, los que la están peleando son los barrios que ofrecen algo distinto sin pedirte una fortuna. Y ahí aparece Villa Ortúzar, un rincón porteño al que hay que ir a propósito, porque no queda en el camino de nada.

A diferencia de Palermo o San Telmo, este barrio de casas bajas y veredas anchas no es de paso. No hay hordes de gente caminando con hambre a las once de la noche. Eso, que suena a problema, para varios cocineros se convirtió en parte del modelo. Si el cliente llega, llegó porque quiso. Y eso, dicen, cambia la cuenta y hasta el ticket promedio.

La cuenta que cierra

Los números son los que mandan. Los alquileres comerciales en Villa Ortúzar están entre un 15 y un 20 por ciento por debajo de lo que se paga en Chacarita o Núñez, dos polos gastronómicos consolidados. Esa diferencia no se va a llenar de adornos: se traduce en metros extra para la cocina, depósito o mesas en la vereda los días de sol. Y hay otro dato no menor: el estacionamiento no es una odisea, al contrario de lo que pasa en los barrios donde hay que dar tres vueltas a la manzana.

El barrio conserva el eco de su pasado industrial, cuando las grandes usinas marcaban el ritmo a principios del siglo XX. Hoy esas naves dieron lugar a casas bajas, árboles y silencio. Pero la movida empezó a crecer, y cada nueva apertura empuja a la siguiente. El efecto bola de nieve ya está en marcha.

Quiénes se instalaron y qué ofrecen

  • Un asador de corte clásico, con buena carne y onda barrial.
  • Una pastelería montada en un galpón sobre un depósito de materiales, abierta en 2023, que recibe público de oficinas y reuniones. Vende más desayuno largo que torta para llevar.
  • Una confitería tradicional, con el sello de la mesa de mármol y el café con leche generoso.
  • Un restaurante con manteles largos y velas, para quienes quieren sentarse a comer en serio.
  • Clásicos de décadas: una pizzería con cola en la vereda por su fugazzeta rellena, una parrilla abierta las 24 horas, una cervecería que data de 1943 con picadas y milanesas, y un bar notable inaugurado en 1930.

Si lo comparás con esta misma fecha del año pasado, la oferta nueva de Villa Ortúzar se duplicó en cantidad de propuestas distintas y el público ya no es solo el del barrio. La pastelería del galpón, por caso, tiene un ticket promedio más alto que el de su local hermano en otro barrio, justamente porque la gente se queda a trabajar con la laptop y pide más de un café.

La Comuna 12, que incluye a Villa Urquiza, Saavedra, Coghlan y Villa Pueyrredón, fue la que más creció en población entre 2010 y 2022 según el Censo 2022. Eso quiere decir que hay más vecinos a los que seducir y menos turistas de paso. La estrategia, hasta acá, da resultados.

Para cerrar te dejo una recomendación concreta: si te acercás este finde, pará en la cervecería de 1943 sobre la calle Álvarez Thomas, pedí una picada para dos y una milanesa con papas. Es el lugar donde se entiende por qué Villa Ortúzar ya no necesita que nadie pase por la vereda. Llega quien quiere, y eso se nota en la mesa.

ML
Marcos LudueñaTurismo

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