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Respirar bien, el truco que nadie te vende en el gym pero que te cambia el partido

Los músculos que mueven el aire se cansan como cualquier otro. Entrenarlos no suena glamoroso, pero mejora el rendimiento aeróbico, endereza la postura y baja la presión. Acá va lo que dice la ciencia, sin frases marketineras.

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Claudia BustosEspectáculos · 26 DE AGO DE 2026 · 2 min de lectura
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Vamos a ser honestos: nadie postea en redes videos entrenando la respiración. No hay abdominales marcados ni bíceps al sol. Y sin embargo, ese músculo aburrido que tenemos debajo de las costillas, el diafragma, puede ser el gran_difference entre llegar a la meta o desfallecer en el intento. Porque sí, los músculos respiratorios se fatigan igual que cualquier otro. Y se pueden entrenar.

Cuando uno hace cardio fuerte o prolongado, el cuerpo prioriza mandar sangre a los músculos que generan movimiento. Los que sostienen la respiración quedan relativamente desatendidos, se cansan antes y, cuando el diafragma pierde eficiencia, la sensación de agotamiento se dispara y el rendimiento se cae a pedazos. Bonito, ¿no?

Qué dice la evidencia (y qué no)

Domingo Sánchez, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y máster en Actividad Física y Salud, lo explica con claridad: entrenar los músculos inspiratorios mejora la economía del esfuerzo en personas con actividad cardiovascular. Una revisión sistemática publicada en 2026 en BMC Sports Science, Medicine and Rehabilitation encontró indicios favorables en deportistas de equipo, aunque los propios autores aclaran que la evidencia todavía es limitada y faltan estudios con muestras más grandes. O sea: promising, pero no.

El regalo tóxico del sedentarismo

Como si afuera en la calle no hubiera suficientes problemas, adentro del cuerpo el sillón y la silla de oficina hacen de las suyas. Estar muchas horas sentado y encorvado favorece el llamado síndrome cruzado: se acortan los músculos del cuello, el pecho y la cadera mientras los opuestos se debilitan. Resultado: una tracción hacia adelante, rigidez en el tórax y una mecánica respiratoria que funciona cada vez peor.

Cuando el tórax se comprime por inactividad, los pulmones trabajan con menos volumen de aire en cada respiración. Con el tiempo, eso se traduce en falta de aire, cansancio y menor tolerancia al esfuerzo, según advierte la Clínica Mayo. Traducción al rioplatense: te ahogás subiendo dos pisos por escalera y pensás que estás viejo. Spoiler: capaz no estás viejo, solo estás mal entrenado para respirar.

La herramienta más accesible (y gratis)

  • La respiración abdominal: al inhalar, se expande el vientre mientras el pecho queda relativamente quieto.
  • Para chequear si la hacés bien, apoyá una mano en el pecho y otra en el abdomen: la del abdomen debe moverse primero.
  • La Cleveland Clinic recomienda practicarla de tres a cuatro veces por día, en sesiones de cinco a diez minutos.
  • Con esa frecuencia, fortalece el diafragma, reduce la frecuencia cardíaca y, con el tiempo, también la presión arterial.

¿Vale la entrada? Vale la mitad, porque el tema suena a consejo de abuela bien intencionada y el artículo no termina de cerrar con datos argentinos ni con una bajada local. Pero lo que cuenta es serio y está chequeado, y eso ya es mucho en tiempos de wellness de TikTok. Y un elogio merecido para Domingo Sánchez, que en una nota de relleno sobre respirar se las arregló para explicar la fisiología sin hacer bostezar al lector.

CB
Claudia BustosEspectáculos

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