Poner límites no es autoritarismo: por qué los hijos necesitan un "no" a tiempo
Especialistas en crianza sostienen que la ausencia de normas claras puede dificultar la regulación emocional y la tolerancia a la frustración. La clave, dicen, es ejercer autoridad con presencia, afecto y sin violencia.

En la consulta de la psicóloga infantojuvenil Ivana Raschkovan, autora del libro "Infancias respetadas", aparece una y otra vez la misma confusión: padres y madres que llegan agotados de negociar absolutamente todo con sus hijos. No se trata de un capricho moderno ni de una moda pasajera. Es el síntoma de un cambio profundo en la manera de entender la crianza, donde el diálogo parece haber desplazado a la autoridad. Pero, ¿dónde termina el diálogo y empieza la ausencia de límites?
Autoridad no es lo mismo que autoritarismo
Para Raschkovan, la diferencia es central. "Conversar no quita autoridad; al contrario. La pérdida de autoridad ocurre cuando el adulto le teme al conflicto y lo evita. Si para esquivar un berrinche terminamos moviendo el límite, el mensaje se vuelve sumamente confuso", señala.
La especialista distingue con claridad: el autoritarismo es un abuso de poder. En cambio, respetar a niños y adolescentes no significa dejarlos hacer lo que quieran. El respeto, explica, está en el buen trato, no en la ausencia de normas.
“Los límites son indispensables para aprender a vivir en sociedad. La vida misma ya presenta dosis diarias de frustración: hay que ir a dormir aunque quieran seguir jugando, no se puede almorzar caramelos, hay que dar la mano para cruzar la calle. Esas pequeñas frustraciones cotidianas van construyendo la tolerancia a la frustración.”Ivana Raschkovan, psicóloga infantojuvenil
Los tres estilos que describen cómo criamos
En los años sesenta, la psicóloga Diana Baumrind describió tres estilos de crianza que siguen vigentes como mapa de referencia:
- Autoritario: reglas rígidas y poca escucha, donde el adulto manda sin explicar.
- Permisivo: mucho afecto, pero escasez de límites, generalmente por miedo al enojo de los hijos.
- Democrático o autoritativo: normas claras combinadas con diálogo y contención afectiva. Es el que más especialistas recomiendan como punto de equilibrio.
La psicóloga Deborah Bellota coincide en el diagnóstico. "Los padres permisivos suelen ser muy afectuosos, pero muchas veces no ponen límites por miedo a que el hijo se enoje con ellos". Esa dinámica, advierte, puede favorecer la autoestima, pero también genera dificultades para autorregularse, baja tolerancia a la frustración y resistencia a las figuras de autoridad.
La tolerancia a la frustración, coinciden las especialistas, no aparece sola: se aprende. Y se aprende justamente en ese laboratorio cotidiano que es la familia. Si un niño no experimenta el "no" dentro de un entorno seguro y contenedor, difícilmente cuente con las herramientas emocionales para procesar situaciones difíciles cuando esté fuera de casa.
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